La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que el actual brote de ébola en la República Democrática del Congo, causado por la cepa Bundibugyo, ha registrado más de mil contagios y 267 muertes en apenas un mes, convirtiéndose en el episodio con mayor número de casos confirmados en ese periodo.
Abdirahman Mahamud, alto cargo de la OMS, explicó que la magnitud del brote se debe a que los primeros contagios se produjeron en centros urbanos como Bunia y Mongbwalu, lo que aceleró la propagación. El virus fue detectado tarde y llevaba meses circulando antes de su declaración oficial el 15 de mayo. “Tenemos que intensificar la respuesta, ya que este brote avanza más rápido que nosotros”, señaló tras regresar de Bunia.
El Congo enfrenta su decimoséptimo brote de ébola desde 1976, en un contexto marcado por violencia armada, desplazamientos y desconfianza hacia el sistema de salud. Muchas comunidades recurren primero a sanadores tradicionales y líderes religiosos, lo que ha dificultado la atención médica y ha incrementado el riesgo de contagio. Rumores y desinformación, como la creencia de que el virus se transmite mediante amuletos mágicos, han complicado la respuesta sanitaria.
El Bundibugyo es una variante rara del ébola para la que no existen medicamentos ni vacunas aprobadas. Entre las víctimas se cuentan trabajadores sanitarios sin equipo de protección y líderes religiosos que atendieron a fieles durante la propagación.
A pesar del panorama crítico, Mahamud destacó avances recientes: el número de camas para pacientes superó las 500 en las últimas dos semanas y la resistencia de las comunidades hacia el personal médico comienza a disminuir. “Cada vez más comunidades son conscientes del riesgo y solicitan recursos para protegerse”, afirmó.