El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, acusó al gobierno de Cuba de patrocinar actividades terroristas, espiar a Washington, apoyar a grupos radicales de izquierda y servir como plataforma para Rusia, China e Irán, aunque no presentó pruebas que respalden sus afirmaciones.
Las declaraciones se dieron en paralelo al anuncio de sanciones contra cinco entidades cubanas y ocho personas señaladas por participar en la adquisición de armas para La Habana. Washington advirtió que bancos extranjeros y empresas que colaboren con estas organizaciones deberán suspender de inmediato cualquier servicio financiero o de administración de fondos.
Rubio afirmó que Estados Unidos no permitirá que un “Estado canalla” albergue operaciones militares y de inteligencia hostiles cerca de sus fronteras, y advirtió que quienes apoyen a los actores sancionados enfrentarán consecuencias.