La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM) expresaron posturas distintas respecto a la determinación del Comité de la ONU contra la Desaparición Forzada (CED) de llevar la situación de México ante la Asamblea General del organismo internacional.
Mientras la CDHCM consideró que la resolución abre una oportunidad para establecer un diálogo participativo que permita generar nuevas alternativas frente a la impunidad y la colusión, la CNDH cuestionó los argumentos del comité y señaló que se trata de un análisis político más que técnico.
El organismo nacional sostuvo que el CED equipara la violencia del pasado con la actual sin reconocer los avances normativos e institucionales en materia de seguridad, uso de la fuerza y atención a víctimas. Además, criticó que el comité no profundice en factores internacionales como el tráfico de armas, el consumo de drogas y el lavado de dinero, que han fortalecido a los grupos criminales durante décadas.
La CNDH calificó como sesgada la postura del CED al minimizar las consecuencias de la estrategia de seguridad implementada en el sexenio de Felipe Calderón y, al mismo tiempo, restar importancia a los cambios recientes en políticas públicas. Según su comunicado, el comité se basa principalmente en datos del periodo calderonista para sostener que las desapariciones forzadas son generalizadas y sistemáticas, lo que, a su juicio, no corresponde a la realidad actual.
Por su parte, la CDHCM insistió en que la decisión de la ONU debe aprovecharse como un espacio de colaboración para fortalecer la protección de derechos humanos y atender las demandas de las víctimas.