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Columnas
El conocimiento que existe sobre el territorio nacional de los Coordinadores Operativos Territoriales de Morena, llamados COTs es invaluable para un partido político. Su trabajo previo a las campañas muestra una estrategia a la que debe dársele seguimiento en todo momento, lectura profunda y seria, no hacerlo significaría el principio del fin para ese partido.
Los CoTs representan la maquinaria electoral más perfecta del partido en el poder, que si bien tiene carencias ha tenido un acierto en las actividades de estos jóvenes, a quienes más de un triunfo electoral será gracias a su trabajo.
Los salarios de los COTs se pagan con las prerrogativas del partido, dinero que en algún momento se intentó regresar a la Tesorería, a principios de sexenio, pero pareciera que es más complejo regresar dinero a las arcas que recibirlo.
Cientos de jóvenes podrían quedarse sin trabajo una vez que las elecciones se lleven a cabo. Morena no los necesita aparentemente, pero sería tanto como si el INE sólo expidiera credenciales en los meses previos a elecciones. Esa credencial es útil para identificarse. Lo mismo sucede con el trabajo de los COTs, quienes se convirtieron en símbolo del trabajo social de un partido. Situación que nunca había sucedido en México y que surge, principalmente, para erradicar de oposición las alcaldías.
No hay nada ilegal en la existencia del trabajo de estos jóvenes, es algo que todo partido político con estrategia debe realizar, pero es costumbre en México que sean las cúpulas las que se encargan de todo el trabajo electoral y en el resto de sus actividades habituales. La labor de los COTs debe ser revalorada, porque al tener conciencia de su labor, debe extenderse su actividad a otras áreas, creando grupos sociales de simpatizantes en las universidades, escolares, gremiales, vecinales, familiares, etc.
Los COTs recibieron malos tratos de la gente, incluso agresiones verbales y físicas de los contrarios, de quienes también deben tener un registro y ubicación precisa. Fueron maltratados por una clase media enojada y resentida. La convicción no les alcanza para una vez que sean despedidos el partido en el poder les dé la espalda. Su actividad no sólo es útil sino indispensable. Esa minería electoral debe existir siempre, son los soldados del partido en el poder que le garantiza triunfos electorales.
Las elecciones no sólo las conforman los candidatos y el partido, es el trabajo de la militancia que debe trabajar día y noche, en favor de la población. Son los ojos y los oídos de un partido con estrategia, con proyecto más allá de lo electoral, por lo que habrá que sumar, incluso más COTs al trabajo de proselitismo, a la filiación y defensa del movimiento, sumar voluntades, conocer el pensamiento de la sociedad, comunicarse como sólo ellos saben hacerlo.