La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advirtió que los cambios de carrera interna son prácticamente inviables en la mayoría de los casos. Estos movimientos académicos sólo son posibles dentro de la misma facultad o área del conocimiento, requieren autorización escrita del director correspondiente y están sujetos a la disponibilidad de cupo, lo cual restringe drásticamente las posibilidades de los estudiantes para trasladarse a otras carreras o planteles.
La normativa universitaria establece tres escenarios limitados: cambio dentro de la misma facultad, cambio dentro de la misma área en escuelas profesionales, o cambio de plantel en la misma carrera. Si estos criterios no se cumplen, el estudiante interesado debe presentar nuevamente el examen de admisión como solicitante externo.
Diversos testimonios en redes estudiantiles han señalado que las condiciones para lograr un cambio interno son extremadamente estrictas. Se exige un promedio alto —entre 8.5 y 9.0—, un historial académico sin reprobaciones ni recursamientos, y en muchos casos, la disponibilidad de plazas es mínima, con menos de cinco espacios por año en algunas licenciaturas.
Los plazos para solicitar estos cambios también son muy reducidos. Para el ciclo 2026‑1, por ejemplo, el registro se realizó únicamente durante dos días, y cada facultad determinó fechas y criterios propios a través del sistema institucional.
Este modelo de movilidad interna limita de forma significativa las oportunidades académicas. Los alumnos que descubren que su carrera no es la adecuada enfrentan obstáculos estructurales que los obligan a permanecer en su programa de origen o a iniciar el proceso de ingreso desde cero. Estas condiciones también evidencian desigualdades en el acceso a nuevas oportunidades académicas dentro de la misma institución.
Foto por Cuarto Oscuro