El gobierno de Canadá, encabezado por el primer ministro Mark Carney, anunció este 16 de julio de 2025 un paquete de medidas para proteger a su industria siderúrgica frente a la competencia internacional. La iniciativa incluye nuevas cuotas arancelarias, barreras a las importaciones y fondos millonarios destinados a revitalizar el sector.
Canadá modificará su régimen de cuotas de acero: los países sin tratados de libre comercio verán sus volúmenes reducidos al 50 % de los registros del 2024, aplicando un arancel del 50 % al excedente. Quienes sí cuentan con acuerdos (excepto Estados Unidos, exento por el T MEC) mantendrán su cuota completa, también con 50 % sobre lo que exceda. Asimismo, en los últimos días de julio se implementará un gravamen adicional del 25 % a importaciones que incluyan acero fundido y vertido en China.
Además, Ottawa lanzará un fondo de C$ 1,000 millones para impulsar proyectos de innovación en la industria, y asignará C$ 70 millones para capacitación y apoyo a hasta 10,000 trabajadores afectados por los cambios. Se agregarán C$ 150 millones en recursos regionales y se facilitará el acceso a préstamos de bajo costo.
Las compras del gobierno federal también se redirigirán hacia productores locales, priorizando acero canadiense en proyectos de infraestructura, defensa y automotriz.
Este plan responde a las inquietudes del sector nacional por el riesgo de desvío comercial tras las recientes subidas de tarifas en Estados Unidos y otras economías. Carney subrayó que estas acciones buscan evitar la entrada indiscriminada de acero extranjero, especialmente procedente de China, y garantizar la competitividad doméstica.
El anuncio se da en un momento de alta tensión comercial, con Estados Unidos imponiendo aranceles adicionales al acero canadiense y amenazando con una nueva ronda al 35 % a partir del 1 de agosto. Canadá, por su parte, busca estabilizar su mercado interno mientras avanza en negociaciones comerciales con Washington y refuerza su autosuficiencia industrial.