@onelortiz
https://youtu.be/jNU6AnnuJfU?si=F1VBxHk5CYOUlZH5
Tengo una amiga que manejó en la Ciudad de México durante 20 años sin licencia y, en ese tiempo, nunca fue infraccionada. Al menos eso es lo que ella me dijo. No había policía que no le corriera la atención ante sus súplicas o peticiones. Sacó su licencia de conducir, cuando las multas las realizaban patrullas específicas de la Ciudad de México y, particularmente, mujeres.
Fue un avance que las multas fueran realizadas por patrullas específicas de tránsito y por mujeres. También que tuvieran un costo del 50 % si se pagaban de inmediato, o bien que los propios agentes de tránsito tuvieran criterio para aplicarlas. Aclaro, esto no estaba exento de actos de corrupción y de abusos de autoridad, o bien de desplantes despóticos, racistas o clasistas por parte de algunos ciudadanos, que han sido ampliamente difundidos en redes sociales. Lo cual forma parte del debate público.
Me parece un error que el Gobierno de la Ciudad de México haya autorizado a policías auxiliares y bancarios a poner infracciones de tránsito en las alcaldías Cuauhtémoc, Álvaro Obregón, Miguel Hidalgo, Cuajimalpa, Iztacalco y Xochimilco. Esto no mejorará la seguridad vial, ni el tránsito vehicular, ni la educación cívica; simplemente favorecerá la corrupción.
La intención, obviamente, es recaudatoria. Este gobierno se ha caracterizado por tratar de sacarles dinero a los ciudadanos de todas las maneras posibles; ahora quiere obtener más recursos vía infracciones. El problema es que ese dinero no irá a las arcas de la Ciudad de México, sino que se quedará en los bolsillos de los policías. La licencia para multar se convertirá en un permiso para extorsionar a los ciudadanos, como ya lo hacen en contra de los motociclistas, cada dos meses con los automovilistas por el tema de la verificación vehicular y como quieren hacerlo, después del Mundial, con los scooters y las bicicletas eléctricas.
Las autoridades dicen que los 1,287 policías que, adicionalmente, podrán levantar infracciones en la capital recibieron capacitación teórico-práctica en materia de seguridad vial, con evaluaciones constantes durante su proceso de formación. Permítanme negarles el beneficio de la duda. La burra no era arisca, pero así la hicieron con tantas promesas incumplidas del actual gobierno.
Ante los bloqueos de movimientos y grupos sociales, los cortes a la circulación —algunos de verdad absurdos—, los baches y las inundaciones, es imposible, literalmente, cumplir el Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México. Lo justo es que la autoridad capitalina primero tape los baches, no sólo en vías primarias, sino también en calles principales y avenidas; realice obras para evitar las inundaciones recurrentes y, después, piense cómo seguir exprimiendo a los ciudadanos.
Eso pienso yo, usted qué opina. La política es de bronce.