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Columnas
Una vez más, México es el país peor evaluado en términos de corrupción de las 38 naciones que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico(OCDE) Datos de Transparencia Internacional, revelan que obtuvo 26 puntos posibles de 100, (como si sacaras 2.6 en un examen escolar), quedando en el lugar 140 de 180 naciones.
Lamentablemente éste cáncer nos afecta desde hace décadas y nos cuesta entre 5% y 10% del Producto Interno Bruto. Poco o nada han hecho los diferentes gobiernos para combatir la corrupción. Todos utilizan el combate a éste cáncer social como bandera política y terminan perdidos en sus redituables laberintos.
La historia reciente, registra la promesa de Andrés Manuel López Obrador de “Barrer las escaleras de arriba para abajo”, para combatir la corrupción. Sin embargo, los datos evidencian lo contrario.
El fraude en Segalmex por más de 12 mil millones de pesos, bajo la dirección de Ignacio Ovalle, se convirtió en La Estafa Maestra de la # 4T y la confirmación de que la corrupción es una vergonzosa realidad histórica aún en tiempos de transformación.
La famosa “mordida” y la consigna: “el que no transa, no avanza” se resiste a desaparecer en la #4Transformación. La corrupción continúa siendo uno de los principales obstáculos para el crecimiento del país. Desde el aumento de la violencia a partir de la tolerancia de los grupos armados, hasta el desvío de recursos y fideicomisos destinados a inversiones necesarias para el desarrollo.
Cómo nos verá Donald Trump que, firmó una orden ejecutiva para congelar el cumplimiento de la Ley que sanciona a las empresas de su país por prácticas corruptas en el extranjero. En la práctica, permite que se relajen los controles anticorrupción en las empresas estadounidenses que operan en otras naciones, México, por ejemplo.
Todo indica que la corrupción es una conducta con arraigo en nuestra cotidianidad y erradicarla demanda un compromiso de: Gobierno y sociedad: “La solución somos todos”, se advertía a finales de los setenta. Quizá tengan razón.
Vericuentos
El enredo de la elección judicial
“Lo que mal empieza, mal acaba” reza la sabiduría popular y el Instituto Nacional Electoral (INE) le regresó al Senado la lista de más de cuatro mil candidatos a jueces,ministros y magistrados, por “inconsistencias” y falta de datos básicos en los registros de los aspirantes seleccionados por tómbola. El INE tienen ahora, una bomba de tiempo, rumbo a junio. La consejera Carla Humphrey llamó a los aspirantes a subsanar los errores que presentan sus registros, pues el 20 de febrero inicia la impresión de las boletas. Vaya manera de poner en riesgo la legitimidad de una elección tan cuestionada desde el origen, por el desaseo en la Reforma al Poder Judicial. ¡Al diablo las instituciones!
@guille gomora