Después de vencer a Chequia, la Selección Mexicana mantiene el paso perfecto en el Mundial. Tres triunfos consecutivos no garantizan el campeonato ni aseguran el tan anhelado quinto partido. Pero sí han conseguido algo igual de importante: hacer que millones de mexicanos vuelvan a creer.Y creer, aunque a veces parezca una emoción sencilla, tiene un profundo impacto sobre la salud.
Durante mucho tiempo la medicina se concentró en combatir la enfermedad. Hoy sabemos que también debemos comprender aquello que fortalece a las personas. Entre esos factores, la esperanza y la creencia de que un objetivo es alcanzable ocupan un lugar privilegiado.La psicóloga estadounidense Barbara Fredrickson, creadora de la teoría Broaden and Build, demostró que las emociones positivas amplían nuestra capacidad para pensar, resolver problemas y adaptarnos a la adversidad. Creer que algo bueno puede suceder reduce la respuesta fisiológica al estrés y favorece conductas más saludables.
Algo semejante ocurre en medicina. Numerosos estudios muestran que los pacientes que mantienen expectativas positivas presentan mayor adherencia a sus tratamientos, mejor recuperación funcional y una mayor capacidad para enfrentar enfermedades crónicas. No se trata de que creer cure por sí mismo, sino de que modifica la manera en que enfrentamos los desafíos.
Eso mismo parece estar ocurriendo con el Mundial.
Durante años, el quinto partido fue casi una frontera psicológica para el fútbol mexicano. Más que un objetivo deportivo, terminó convirtiéndose en una barrera mental. Sin embargo, las victorias cambian las conversaciones. Hoy se escucha una frase distinta: ”¿Y si esta vez sí?”Cuando una sociedad comienza a creer, también cambia su comportamiento colectivo. Se fortalecen los vínculos sociales, aumenta el optimismo y se genera un sentido compartido de propósito. La ciencia ha demostrado que estos factores se asocian con menores niveles de estrés y un mejor bienestar emocional.
La confianza debe caminar de la mano de la preparación, el trabajo y la disciplina. En el deporte, como en la medicina, las expectativas sin esfuerzo terminan siendo ilusión; pero el esfuerzo acompañado de la convicción de que el objetivo es posible suele producir resultados extraordinarios.
Quizá esa sea la mayor enseñanza que hoy nos deja la Selección Mexicana.Los triunfos no sólo modifican una tabla de posiciones; también transforman nuestra manera de mirar el futuro.
Porque, desde el cristal con que se mira, creer no cambia por sí solo la realidad, pero sí cambia a las personas que tienen que enfrentarla.
Y cuando cambia la actitud, disminuye el miedo, aumenta la resiliencia, se fortalece la salud mental y, muchas veces, comienzan a hacerse posibles cosas que antes parecían inalcanzables.
Tal vez el quinto partido llegue o quizá todavía tenga que esperar. Lo que ya ocurrió es algo igualmente valioso: millones de mexicanos volvieron a creer.
Y pocas medicinas son tan poderosas como esa, sin embargo, como bien diría Ramón de Campoamor: "Nada es verdad, nada es mentira, todo es de acuerdo al color con el cristal con que se mira”.