Las dificultades en la cadena de suministro de componentes de memoria —impulsadas por la demanda de infraestructura de inteligencia artificial (IA)— están obligando a la industria de los videojuegos a replantear sus planes de producción y precios en 2026.
Fuentes vinculadas a Sony señalan que la próxima generación de consolas PlayStation podría no llegar hasta 2028 o 2029, una desviación respecto al ciclo tradicional de seis a siete años entre generaciones, debido a la escasez y el aumento de costos de chips de memoria y almacenamiento que afectan al sector tecnológico global.
Este posible aplazamiento surge en medio de una crisis que ha elevado precios y limitado el acceso a componentes claves. Aunque Sony no ha confirmado oficialmente fechas ni el nombre de la nueva consola, analistas y documentos internos recogidos por Bloomberg sugieren que la presión del mercado –especialmente por la IA– está obligando a reconsiderar los calendarios de lanzamiento.
La situación también afecta a Nintendo, que estaría valorando aumentar el precio de venta de su Nintendo Switch 2, lanzada en junio de 2025. El encarecimiento de la memoria DRAM y el almacenamiento interno presionaría los márgenes de beneficio, lo que podría traducirse en un ajuste al alza en el costo de la consola durante 2026, aunque aún no se ha determinado cuánto sería dicho incremento.