Claudia Bolaños
La organización y autorización de eventos masivos en Chihuahua enfrenta cuestionamientos por la diferencia entre los aforos permitidos y la asistencia real, lo que podría representar riesgos en materia de protección civil.
De acuerdo con señalamientos sobre la administración del alcalde chihuahuense Marco Antonio Bonilla Mendoza, eventos con permisos para entre 5 mil y 6 mil asistentes han registrado concentraciones que superan las 30 mil personas, lo que modifica las condiciones bajo las cuales se diseñan los operativos de seguridad.
Sin embargo, este tipo de actividades, el aforo autorizado es un elemento clave para definir la cantidad de servicios médicos, rutas de evacuación y personal de seguridad, por lo que cualquier variación significativa puede rebasar la capacidad de respuesta ante emergencias.
Se acusó la participación de distintos actores en la planeación y ejecución de estos eventos, entre ellos José Luis Jordán Orozco y Héctor Reyes, quienes estarían involucrados en la organización desde ámbitos económicos y operativos.
Las preocupaciones de quejosos se refuerzan con antecedentes de tragedias en eventos masivos tanto a nivel local como nacional. Uno de los casos más recordados en Chihuahua es el del Aeroshow, donde se registraron víctimas tras un accidente durante un espectáculo aéreo. A nivel nacional, hechos como el ocurrido en el operativo del News Divine han evidenciado los riesgos de una planeación insuficiente.
También se han mencionado otros eventos en el país donde fallas en la organización y control de aforos derivaron en situaciones de riesgo, lo que ha llevado a reiterar la necesidad de fortalecer la supervisión y garantizar que las condiciones reales coincidan con lo autorizado.
En este contexto, se ha planteado la importancia de revisar los mecanismos de autorización y supervisión de eventos masivos, con el objetivo de evitar que discrepancias en la asistencia comprometan la seguridad de los asistentes.