En Placerville, California, investigadores que rastreaban una red de peleas de perros descubrieron una impactante escena en junio. En una casa, varios pitbulls y otras razas estaban encadenados bajo el calor implacable, evidenciando un criadero utilizado para entrenarlos en peleas clandestinas. El ambiente era desolador, con animales enfermos y signos de brutalidad. Los agentes hallaron instrumentos como soportes de violación y cintas de correr para perros, indicando que era parte de una red más amplia de centros de pelea.
En los últimos dos años, 13 personas fueron arrestadas por traficar animales entre EE. UU. y México. Los traficantes, a menudo vinculados con armas o drogas, facilitan premios de hasta $5,000 para peleas de gallos y venden pitbulls entrenados por $1,500. La trata de animales transfronteriza implica la transferencia de perros y gallos, evidenciada por incautaciones en ambas direcciones.
Dos casos destacados involucraron a Carlos Villaseñor, propietario de perros utilizados en peleas ilegales, y Jorge Calderón Campos, vinculado a gallos de pelea en California. Las investigaciones utilizaron vigilancia electrónica, desentrañando una red de cría y tráfico de animales que cruza la frontera entre México y EE. UU.
El tráfico de animales implica prácticas inhumanas y actividades ilegales que afectan tanto a los animales como a las comunidades involucradas. La necesidad de abordar estas redes de manera integral y colaborativa es esencial para erradicar este cruel comercio.
Foto por Cuarto Oscuro