Los cortes masivos de energía en Cuba coincidieron este viernes con la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles a cualquier país que suministre petróleo a la isla. La medida generó preocupación y enojo entre la población, que ya enfrenta prolongados apagones y escasez de bienes básicos.
De acuerdo con el diario oficial Granma, la demanda pico de electricidad para la jornada fue de 3 mil 100 megawatts, pero la disponibilidad apenas alcanzó mil 325, lo que representa el 42.7 por ciento del requerimiento. Esta situación ha derivado en apagones de más de 10 horas diarias en La Habana y largas filas en gasolinerías que venden combustible en dólares.
Ciudadanos como Lázaro Alfonso, un jubilado de 89 años, compararon la crisis actual con el “Periodo Especial” de la década de 1990, asegurando que las condiciones son incluso más graves por la falta de combustible y bienes básicos. “Esto es una guerra”, expresó al señalar que la presión estadounidense intensifica las dificultades cotidianas.
Jóvenes como Jorge Grosso, estudiante universitario, advirtieron que si se concreta el corte de suministro de petróleo, la situación será “muy dura”. El joven relató haber esperado casi 24 horas para poder adquirir gasolina, reflejo de la crisis energética que atraviesa la isla.
Cuba enfrenta desde hace seis años una crisis económica marcada por la caída del turismo, la baja productividad de su economía centralizada y el endurecimiento de las sanciones estadounidenses, vigentes desde 1962. En los últimos cinco años, el Producto Interno Bruto se redujo en 11 por ciento, mientras el gobierno lidia con la falta de divisas para sostener servicios básicos como la red eléctrica y el sistema sanitario.
Tras décadas de tensiones con Washington, el único acercamiento significativo ocurrió durante el segundo mandato de Barack Obama. Sin embargo, ese breve deshielo concluyó con la llegada de Trump a la Casa Blanca, quien reforzó como ningún otro mandatario el embargo contra la isla caribeña.