Muchas de las acciones de Donald Trump se encuadran dentro de una clara patología psicopatológico, un trastorno caracterizado por fantasías delirantes de poder, relevancia, omnipotencia, grandeza y por una hinchada autoestima.
Ahora aparecerá su fotografía en una edición limitada de los pasaportes norteamericanos que se emitan por el 250 aniversario de la independencia de los Estados Unidos.
El presidente posteó un mensaje en su plataforma preferida, Truth Social, en la que una fotografía muestra como luce el interior del documento acompañado de un mensaje.
Tal y como Trump se lo había especificado al equipo encargado de rediseñar el pasaporte, se incluye una página donde aparecen varios elementos como son: una imagen suya frente a su escritorio de la Oficina Oval, el texto de la Declaración de Independencia original de fondo y su firma en la parte inferior.
Lo cierto es que los especialistas en salud mental coinciden en que los megalómanos son personas con una visión exagerada de sí mismas, considerándose superiores y despreciando a los demás por creerse excepcionales.
Y es que, el inquilino de la Casa Blanca muestra características fundamentales de este padecimiento, tienden a sobrevalorar sus habilidades y logros llegando incluso a creerse casi invulnerables. Esto puede traducirse en un deseo intenso de dominar y ser el centro de atención en diversas situaciones sociales y profesionales.
A menudo, su vida se convierte en una lucha por demostrar que son los mejores o las más importantes, lo que puede llevar a conflictos constantes con quienes los rodean.
Integrantes de la sociedad nacional de psicólogos han publicado diversos estudios sobre la salud mental del presidente Trump, señalando que además de megalómano es también narcisista.
Y es que la megalomanía y el narcisismo, aunque relacionados, no son exactamente lo mismo. Ambos presentan similitudes, pero también diferencias. La megalomanía puede considerarse como una forma extrema de narcisismo. Mientras que ambos buscan atención y validación, el megalómano lo hace con una intensidad mucho mayor.
Los narcisistas pueden ser encantadores y carismáticos en sus interacciones sociales, pero el megalómano suele ser más arrogante y despreciativo. Esta arrogancia los lleva a creer que están por encima de los demás e ignorar las normas sociales básicas, lo que a menudo provoca reacciones negativas en su entorno.
Lo cierto es que, este pasaporte, es un eslabón más que se suma a las alertas sobre la estabilidad mental del presidente Trump en esta edición especial del pasaporte de identificación de los viajeros se encuentra también una ilustración del cuadro denominado “La Declaración de Independencia” a petición del mandatario.
Aquellos que son megalómanos a menudo sufren de una profunda inseguridad que busca encubrir a toda costa, dime tú sí este no es Donald Trump.
@ncar7