Diversos sectores políticos y sociales denunciaron que el gobierno de Javier Milei habría entregado el control operativo del puerto de Ushuaia al Comando Sur de Estados Unidos, generando preocupación por la soberanía nacional en la región más austral del país. La medida, según los críticos, representa un riesgo estratégico al permitir presencia militar extranjera en un punto clave del Atlántico Sur.
Organizaciones locales y dirigentes opositores señalaron que la decisión se tomó sin consulta pública ni debate legislativo, lo que consideran una vulneración a los mecanismos institucionales de control. Además, advirtieron que la cesión podría tener implicaciones en la seguridad marítima y en la política exterior argentina.
El puerto de Ushuaia, ubicado en Tierra del Fuego, es considerado un enclave estratégico por su cercanía con la Antártida y las rutas de navegación internacional. Por ello, la presencia de fuerzas militares extranjeras en la zona ha generado un intenso debate sobre el impacto en la defensa nacional y en la autonomía de las decisiones soberanas.
Desde el oficialismo se ha defendido la cooperación con Estados Unidos como parte de acuerdos de asistencia técnica y logística, aunque opositores insisten en que se trata de una entrega de control que excede los límites de colaboración.
La polémica se suma a las tensiones políticas que atraviesa el país en torno a la relación con potencias extranjeras y el manejo de recursos estratégicos. Analistas advierten que el tema podría escalar en el Congreso y convertirse en un eje de discusión sobre la política de defensa y soberanía en el Atlántico Sur.