En un operativo conjunto encabezado por la Profepa, la Corenadr y con el apoyo de diversas autoridades, se logró desmantelar el último aserradero clandestino que operaba a plena luz del día en la zona del Ajusco, específicamente en los límites del casco urbano del pueblo de San Miguel. El aserradero, oculto entre elevaciones del terreno y algunas viviendas, fue descubierto gracias a un trabajo de inteligencia policial.
Según información proporcionada por personal de la Profepa, el aserradero contaba con un cobertizo de madera y lonas, y tenía la capacidad de transformar hasta siete metros cúbicos de madera al día, lo que equivale a producir aproximadamente 450 polines diarios. Durante el operativo, no se logró detener a ninguna persona, ya que aquellos que trabajaban en el lugar y resguardaban la maquinaria huyeron rápidamente.
En el sitio se encontraron diversas pertenencias, como una cama, un asiento de auto utilizado como sillón, un tronco usado como mesa, documentos, ropa, electrodomésticos y productos de higiene personal. Este desmantelamiento forma parte de una serie de acciones emprendidas desde 2022, en las cuales se han desmantelado un total de 18 aserraderos clandestinos.
Los vecinos de la zona manifestaron desconocer a quién pertenecía el aserradero o desde cuándo estaba en funcionamiento, aunque en sus patios se observaba madera apilada y cercas hechas con costrera. Durante el desmantelamiento, varias personas se congregaron en el área, pero sin acercarse demasiado debido a la presencia de personal de seguridad.
Los brigadistas de Vigilancia Ambiental de la Corenadr y la Profepa utilizaron herramientas como marros, picos y barretas para desmontar la maquinaria, que fue asegurada. Además, se removió madera transformada, incluyendo barrotes, tablas y polines, sumando un total de 0.443 metros cúbicos.
Este operativo demuestra el compromiso de las autoridades en la lucha contra el aprovechamiento ilegal de los recursos forestales y la protección del medio ambiente en el Ajusco.