En este día del maestro y la maestra de 2023, dejo testimonio formal de toda mi gratitud y afecto para mis maestras y profesores de toda mi carrera educativa. Las y los de mis primarias (la Libertadores de América y la Reino de Jordania), de mi secundaria (la 139 José Enrique Rodó), de mis preparatorias (el Williams y la Federal Lázaro Cárdenas), de la Universidad (la Ibero) y del Posgrado (la Facultad de Derecho de la Barra Nacional de Abogados).
Son o fueron mexicanas y mexicanos de excepción, comprometidos con la docencia, con la ciencia, con la verdad, con la historia, con la democracia, con la solidaridad social y con la siembra permanente de conocimientos, ideas, desafíos e inquietudes intelectuales que contribuyeron decididamente, con su tesón, paciencia y sabiduría a que hoy yo sea quien soy.
Por eso y más, inclusive su amistad actualmente en muchos casos, les expreso el más convencido reconocimiento, sabedor de los sinsabores y dificultades de preparar la clase, pararse frente a grupo, impartir cátedra, pasar lista, calificar trabajos y exámenes ordinarios y extraordinarios y, encima, hacer todo eso sonriendo, a veces reprobando o exentando a alguien, aun frente a salarios que podrían ser mejores y prestaciones que deberían ser mayores.
México tiene una deuda superlativa con Ustedes, que les tenemos que pagar pronto, bien y completamente. Deuda de reconocimiento, de dignidad, de gratitud, de admiración. Y es que no es fácil estar siempre “al pie del salón”. Es un verdadero apostolado democrático y científico por el que la patria las y los abraza saludando su convicción y su lealtad a las mejores causas de toda democracia moderna: la niñez, la educación, la ciencia y el progreso.
Llevaré este honor en la memoria, siempre: ser exalumno de ustedes. Preocupado por respetar y engrandecer su legado, seguiré aprendiéndoles. Ahora que yo mismo soy profesor, procuraré imitarlas e imitarlos para que el entorno escolar avance y mejore, procurando formar almas, mentes, personas y comunidades decentes, informadas, solidarias, llenas de compasión por los grupos vulnerables, de compromiso por el avance de la ciencia y de pasión republicana con el método democrático de gobierno.
Si como dice el adagio popular, la biografía del maestro se puede ver en sus alumnos y alumnas, les garantizo que día con día aporto lo que puedo, lo que sé y lo que imagino para que sus nombres y trayectorias hablen correctamente y con justicia de lo fundamental que fueron y son en mi vida y en la de millones de discípulos y discípulas.
Emocionado, les deseo un gran día. Sigan incendiando mentes, que de eso siempre esta hambrienta la patria. Que la vida les pague con creces lo que hacen por sus pupilos y pupilas, por México, por la ciencia, la democracia y la paz.
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