El Día del Niño se celebra cada 30 de abril en México como una fecha dedicada a reconocer los derechos de la infancia y promover su bienestar, una conmemoración que tiene raíces tanto nacionales como internacionales.
La celebración fue establecida oficialmente en 1924 durante el gobierno del presidente Álvaro Obregón, en un contexto marcado por los acuerdos internacionales sobre la protección de los menores, particularmente tras la adopción de la Declaración de Ginebra sobre los Derechos del Niño.
Desde entonces, el 30 de abril se instituyó como una fecha simbólica para colocar a la niñez en el centro de las políticas públicas y fomentar su desarrollo integral, en una etapa en la que México buscaba reconstruirse después de la Revolución.
Aunque en la actualidad la conmemoración suele asociarse con festivales, regalos y actividades escolares, su propósito principal es generar conciencia sobre la importancia de garantizar derechos fundamentales como la educación, la salud, la protección y la alimentación de niñas y niños.
De esta manera, el Día del Niño no solo representa una celebración, sino también un recordatorio de la responsabilidad social de asegurar condiciones dignas para el desarrollo pleno de la infancia en México y en el mundo.