Sabir Durrani dice que realiza sus oraciones casi todos los días en una mezquita de la ciudad de Multán, en el centro de Pakistán. Es uno de miles de devotos musulmanes que ignoran las órdenes que el gobierno paquistaní emitió el mes pasado y que prohíben las reuniones religiosas de más de cuatro personas para frenar la propagación del coronavirus. "Dijo que nosotros nos lavamos las manos y nos lavamos la cara cinco veces al día antes de decir nuestras oraciones, y que los infieles no lo hacen, así que no tenemos que preocuparnos. Dios está con nosotros", afirmó.