El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés) comenzó este miércoles un intenso operativo migratorio en Nueva Orleans, con el propósito de detener a personas indocumentadas, en su mayoría de origen mexicano y centroamericano.
Según autoridades federales, la operación se dirige principalmente a migrantes con antecedentes penales que habrían sido liberados bajo políticas de “refugio” o “ciudades santuario”.
Testimonios y reportes locales señalan que la comunidad inmigrante vive con temor: algunos negocios latinos han cerrado preventivamente ante el riesgo de que empleados o clientes puedan ser detenidos.
Organizaciones defensoras de derechos humanos y representantes comunitarios expresaron su alarma por la operación, argumentando que podría implicar detenciones arbitrarias y generar un clima de persecución hacia migrantes vulnerables.