En una plática con la exdiputada local de la CDMX, Ana Luisa Cárdenas, analizando la forma en que el INE distribuyó las secciones electorales que compartirán casilla, y viendo el efecto que esto tendría entre el electorado, Cárdenas simplemente atajó con una atinada observación: es el ratón loco. Una vieja práctica antidemocrática del PRI, que pensábamos extinta, pero que la están reviviendo para la consulta del 10 de abril.
El ratón loco, definido por el mismo INE, consiste en evitar que la gente vote, dificultando la localización de la casilla en donde se deba votar, ya que al acudir a la casilla más cercana a su domicilio no podrá sufragar, al no encontrarse su nombre en la lista nominal. Harán que las y los electores caminen y gasten en transporte, buscando su casilla, y ante la desinformación y la distancia excesiva, lo más probable es que la gente desespere y ya no vote, ocasionando un enorme retroceso en la democracia mexicana.
No es casualidad que, a tan solo quince días de la consulta, el INE hizo pública la ubicación de las casillas. Hay muy poco tiempo para difundir y para resolver la complejidad del traslado de la gente en zonas urbanas y rurales.
Es evidente que las casillas son insuficientes, solo la tercera parte de las necesarias. El mismo presidente Andrés Manuel López Obrador, ha dicho que son tan pocas, que incluso, hay comunidades en las que no habrá casillas. Y todo por la necedad de las y los consejeros del INE, encabezados por Lorenzo Córdova y Ciro Murayama, quienes se aferraron a los mecanismos y procedimientos conocidos, pero excesivamente caros.
Para que nos demos una idea de lo que se viene el 10 de abril, en promedio habrá un centro de votación por cada tres secciones electorales, que son la unidad básica de división territorial para el registro de los electores y la integración del listado nominal, tienen entre 100 y 3000 electores, y deben tener integralidad cultural y demográfica.
Para ello, el INE debe tomar en cuenta la geografía o rasgos culturales que impidan o dificulten el acceso a la casilla (cerros, barrancas, ríos, rejas, vialidades); las secciones deberán estar bien comunicadas en su interior; y reducir la distancia y los tiempos de traslado a la casilla.
Si en un entorno urbano como la CDMX, gobernada por Claudia Sheinbaum, siendo una Ciudad con gran movilidad, la gente enfrentará complicaciones para la ubicación de su casilla y para su traslado, en las zonas rurales esto se potencia increíblemente, dejando en mejores condiciones de participación a quienes tienen mayor nivel académico y económico. Algo que va en contra del espíritu democrático, la igualdad de acceso y oportunidad.
Muchas secciones electorales fueron agrupadas sin tomar en cuenta los aspectos mencionados con anterioridad. Habrá casillas con secciones electorales compartidas, sin transporte público cercano, directo y económico. Secciones divididas por grandes avenidas como Taxqueña o Eje 3 Oriente y cuya distancia entre extremos implica media hora caminando.
Para quienes hablan y ven las cosas desde su privilegio, como los consejeros del INE, estos detalles parecen salvables, pero para un adulto mayor o una persona discapacitada, puede ser la diferencia entre votar o no votar.
Ante este escenario adverso, debemos difundir la ubicación de las casillas, de todas las formas posibles e invocar la solidaridad que tanto caracteriza a quienes menos tienen. Acompaña a un adulto mayor, ayuda a una persona discapacitada, comparte tu vehículo, comparte el taxi, pega una cartulina con la ubicación de la casilla, reparte un volante, y lo más importante, ¡vota!
ENTRE GITANOS.
El Congreso de la CDMX estará muy atento a la audiencia de hoy de la alcaldesa de Cuauhtémoc, Sandra Cuevas, ante el Juez que lleva su caso, para ver si se revoca la suspensión provisional de las medidas cautelares. Y todo porque la acusada quiso darle la vuelta al acuerdo reparatorio, en lo que toca a la disculpa pública. Veremos si puede más su ego que su ambición de poder.
*Especialista en Ciencia Política y Gobierno.
avilezraul@hotmail.com