Los medios tienen en el Instituto Politécnico Nacional un competidor, de ahí que hablar sobre los avances y creatividad de sus alumnos o de las actividades que surgen de sus aulas e instalaciones significa hablar del enemigo. Están vetados por los medios.
Los medios prefieren omitir lo que sucede en el Politécnico y si hay algo que se filtre en sus páginas es lo malo, cuando en realidad se trata de lo que sucede en cualquier casa de estudios que sea una caja de resonancia de la sociedad.
La responsabilidad de entretener, hacer conciencia nacionalista, decir la verdad no la tiene la televisión privada; al contrario, hay un canal de televisión que trabaja para el desgaste del gobierno únicamente, sin importar si es creíble o no la serie de montajes que transmite. Los medios electrónicos en México están resentidos porque cada día les otorgan menos presupuesto, su fuente de ingresos deben ser los anuncios de empresarios, y no el producto de los impuestos reunido con el trabajo de los mexicanos.
Todavía en el país existen medios que son subsidiados por el gobierno, con el objetivo de que se practique un periodismo crítico que fortalece y consolida la hegemonía de todo gobierno legítimo, pero lo que hacen esos medios son montajes para el desgaste de la administración pública.
Todo conflicto del Politécnico es magnificado por los medios convencionales, porque consideran que el presupuesto al Politécnico y por lo tanto al Canal 11, debería ser para ellos y así cerrar la competencia gubernamental, ante la imposibilidad de captar los millonarios subsidios como sucedía con los que gobiernos del pasado, cuando los obligaban a hablar de un país que no existía desde le radio y la televisión.
Los medios convencionales son incapaces de decir que el Politécnico Nacional se ubicó dentro de las mejores 10 universidades públicas del país, de acuerdo con el QS World University Rankings 2027.
Al contrario, en un alarde de alarmismo consideran que el cierre de algunas escuelas por parte de los alumnos exigiendo la salida del director general, Arturo Reyes Sandoval, puede contagiar a otros centros de estudios y crear un movimiento como el de 1968.
En unas semanas habrá cambio de director general del Politécnico, corresponde a la jefa del Ejecutivo, decidir el destino de esta casa de estudios. La comunidad politécnica le entregó sus propuestas a Claudia Sheinbaum para transformar la casa de estudios de quienes aportan a la comunidad servicios y conocimiento.
Los politécnicos apuestan por la transformación profunda luego de un largo periodo de opacidad y marginación de propios y extraños, por lo que deben tener en cuenta perfiles como el de la abogada y contadora, egresada desde luego, del IPN, Elizabeth Barba Fillafán, con experiencia suficiente para regresarle al Politécnico la gloria que merece.