Día tras día, millones de dólares se desvanecen en el abismo de los fraudes perpetrados por el robo de identidad. Esto abarca desde el acceso a los datos financieros y personales de un individuo para realizar compras fraudulentas en línea, solicitar créditos en nombre de la víctima o llevar a cabo cualquier otra actividad económica a expensas de la persona afectada. Este tipo de acciones ha aumentado de manera alarmante, especialmente desde que la pandemia nos convirtió en una sociedad más tecnológica.
Entonces, ¿cómo podemos abordar este problema? Primero, debemos dividirlo en dos partes. En primer lugar, la responsabilidad recae en nosotros mismos. Debemos tener extremo cuidado al proteger nuestra información financiera y personal. Para compras digitales, es recomendable utilizar tarjetas digitales que nos permitan transferir únicamente el saldo necesario y mantener contraseñas de acceso complejas, cambiándolas con regularidad. Además, es esencial evitar publicar datos personales en redes sociales, como números de teléfono y direcciones. Nunca debemos perder de vista nuestras tarjetas físicas y, al solicitar identificaciones oficiales, es prudente pedir que no se incluyan datos de dirección. También es fundamental no ingresar a sitios no verificados o que alegan ser seguros, y nunca debemos proporcionar información personal o financiera a nadie, ya sea por correo o teléfono.
Por otro lado, parte del problema radica en la fuga de información a manos de empleados de instituciones comerciales o financieras, así como en los ataques a bases de datos de estas mismas organizaciones. Aquí es donde entra en juego la tecnología como aliada. Existen varias formas de verificar la identidad de una persona, desde validar identificaciones en sitios especializados hasta utilizar múltiples biométricos para confirmar operaciones, ya sea de manera remota o física. En este sentido, una sola verificación biométrica ya no es suficiente. Se recomienda la combinación de al menos dos y en un orden aleatorio, el rostro, la huella dactilar y el iris. Estas medidas pueden ayudar a prevenir millones
de fraudes que afectan diariamente a instituciones públicas, privadas, empresas y ciudadanos por igual.
Biometría avanzada: Además de las opciones tradicionales de biometría, como huellas dactilares y reconocimiento facial, se están desarrollando sistemas más avanzados que utilizan la geometría de la mano, la marcha, la voz y otros datos biométricos únicos.
Otro forma de evitar estos fraudes es usando aprendizaje automático para análisis de comportamiento: Se utiliza para crear perfiles de usuario basados en el comportamiento en línea normal. Cuando se detecta actividad fuera de lo común, el sistema puede alertar sobre un posible intento de fraude.
A medida que avanzamos en esta lucha, la batalla entre los hackers y los expertos en ciberseguridad se convierte en un conflicto incesante. Esperamos que la ciberseguridad prevalezca.
Y tú, ¿cómo proteges tu información?
Octygeek / Alejandro del Valle Tokunhaga
Consultor en Tecnología Robótica, AI y seguridad patrimonial.
alejandro.delvalle@octopy.com