La embajada de Estados Unidos en México reveló que empresas estadounidenses estarían involucradas en la refinación de crudo robado en territorio mexicano, en complicidad con cárteles del crimen organizado como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). A través de un mensaje difundido en redes sociales, la sede diplomática alertó sobre un esquema conocido como “huachicol fiscal”, mediante el cual hidrocarburo ilegal es trasladado a Texas por vía terrestre o a través de ductos clandestinos, para posteriormente ser procesado y comercializado.
Según la denuncia, una vez refinado en territorio estadounidense, el combustible es reintroducido al mercado mexicano con documentación apócrifa, lo que permite su distribución como producto aparentemente legítimo. La embajada advirtió que esta práctica no solo fomenta la evasión fiscal y la corrupción, sino que también financia directamente a grupos delictivos y genera violencia.
Especialistas en seguridad energética y autoridades internacionales han señalado que el robo de hidrocarburos se ha convertido en una de las principales fuentes de ingreso del crimen organizado en México. Diversos informes apuntan a que este delito ha superado incluso al narcotráfico en términos de rentabilidad para algunos grupos criminales.
Desde mayo pasado, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha impuesto sanciones a empresas mexicanas presuntamente implicadas en estas operaciones ilegales, mientras que agencias como la DEA mantienen investigaciones abiertas sobre las redes de contrabando de crudo.
La colaboración binacional se ha intensificado en los últimos meses para frenar esta actividad ilícita. Sin embargo, el hecho de que el crudo robado sea refinado en suelo estadounidense plantea nuevos retos para ambos gobiernos, que deberán fortalecer los controles fronterizos, aduanales y de refinación para evitar que el combustible ilegal siga ingresando al mercado formal.
Foto por Cuarto Oscuro