El reciente ataque de Irán contra Israel marcó un hito en la tensa relación entre ambas naciones, siendo la primera vez que Teherán lanzó una ofensiva directa sobre territorio israelí. Sin embargo, Estados Unidos y sus aliados no fueron tomados por sorpresa, ya que durante diez días estuvieron en estado de máxima alerta y coordinación.
Según fuentes gubernamentales estadounidenses, Washington trabajó en estrecha colaboración con aliados como Israel, Reino Unido y Francia para reforzar las defensas aéreas israelíes. Además, se establecieron contactos con otros países, incluidos China, India, Turquía e Irak, con el objetivo de evitar una escalada regional.
Irán había manifestado su intención de responder al ataque del 1 de abril contra su consulado en Damasco, atribuido a Israel. La Casa Blanca, al recibir información sobre una posible ofensiva iraní inminente, inició los preparativos.
Los secretarios de Estado, Antony Blinken, y de Defensa, Lloyd Austin, se comunicaron con aliados de Estados Unidos e incluso con países con los que mantienen relaciones tensas, como China. También se estableció un canal de comunicación con Irán a través de Suiza, actuando como intermediario.
Como parte de los preparativos, Biden ordenó el despliegue de aviones y destructores con sistemas antimisiles en la región. Estos activos fueron cruciales para neutralizar la oleada de ataques iraníes, que incluyeron más de 150 drones explosivos, más de 100 misiles balísticos y 30 misiles de crucero.
Durante el ataque, los cazas estadounidenses F-15E Strike Eagle derribaron aproximadamente 70 drones, mientras que una batería Patriot en Erbil, Irak, destruyó un misil. Además, los destructores USS Carney y USS Arleigh Burke interceptaron entre cuatro y seis misiles balísticos.
La intensidad de los preparativos incluso interrumpió la visita de Estado del primer ministro japonés, Fumio Kishida, quien fue recibido por Biden en la Casa Blanca. En un momento de la visita, Biden tuvo que autorizar el despliegue adicional de un destructor a la región.
Una vez iniciado el ataque, la cúpula de seguridad de Estados Unidos se coordinó con las autoridades israelíes, y Biden tuvo que regresar a la Casa Blanca desde su residencia en Rehoboth, Delaware, para seguir de cerca la situación en la "Situation Room".
Foto por AFP