Cientos de miles de ciudadanos salieron a la calle a defender al INE, y se concentraron en la Ciudad de México, así como en muchas ciudades del interior del país y de Estados Unidos para mostrar su rechazo a la propuesta de reforma electoral del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.
Los simpatizantes de la iniciativa “Yo Defiendo al INE” se congregaron desde las 9:00 horas del domingo en el Ángel de la Independencia, epicentro de la movilización. El Ángel, lució como un monumento blindado, pero fue rodeado por miles de personas que protestaban de forma pacífica con cánticos como: “por eso vine, a defender el INE”.
La protesta fue convocada por organizaciones civiles y algunos partidos políticos para mostrar su rechazo a la reforma electoral del presidente y presionar para que no siga adelante.
La “marcha por la democracia”, reunió a grupos muy variados, que tienen un punto en común, oponerse a la propuesta del presidente que plantea entregar menos recursos a los partidos políticos, y que la selección de los consejeros electorales del INE, sea mediante el voto directo de los ciudadanos, pretende politizar un órgano apolítico, y es más que obvio que esos consejeros provendrían del partido en el poder, es decir de Morena, y responderían a intereses políticos del Presidente, y con ello garantizarían la continuidad del partido en el poder.
Aunado a lo anterior los consejeros electorales no contarían con la capacidad técnica necesaria para el ejercicio del cargo, y lo mismo pasaría con los magistrados del Tribunal Electoral, se elegirían por votación directa de los ciudadanos, lo que representa un gran retroceso para la democracia.
La marcha es un triunfo ya que logró que la oposición y una parte relevante de la sociedad civil coincidieran en la necesidad de preservar la autonomía e independencia del árbitro electoral, del INE.
No podemos perder de vista que la creación de un árbitro electoral autónomo, marca la democracia moderna en México, no podemos regresar al pasado, a las elecciones al estilo priista, organizadas por la Secretaría de Gobernación, a la caída del sistema de Bartlett, a elecciones con un arbitro electoral parcial.
La creación del IFE primero y luego el haberle otorgado una autonomía constitucional al establecer un Consejo Ciudadano como la máxima autoridad del Instituto, fueron el recurso principal para establecer la legitimidad de las elecciones en México.
Así que el planteamiento de la reforma del presidente de nombrar a los consejeros mediante el voto directo en las actuales circunstancias, y en los términos que pretende la reforma, es regresar a la conformación de un árbitro electoral parcial que permita la permanencia de Morena en la presidencia.
Por otro lado, realizar una reforma electoral constitucional a menos de un año de que comience el proceso electoral federal del 2024 es crear el riesgo de una crisis política de gran envergadura en el país, que no solo tendría consecuencias en el ámbito electoral sino también en lo económico y social.
La marcha, como expresión del rechazo a la propuesta oficial, ha puesto todos esos elementos sobre la mesa. Pero, esto no significa que el INE autónomo e independiente ya esté seguro, hay mucho trabajo por hacer para defender al INE, ya que en 2023 viene el proceso de renovación del INE.