La semana pasada la DEA dio a conocer que en 2021, se han confiscado 9.5 millones de pastillas falsas que se venden como medicinas en Estados Unidos. Se hacen pasar como analgésicos como oxicotin, vicodin o xanax. Sin embargo, prácticamente 4 de cada 10 pastillas falsas contienen al menos 2 miligramos de fentanilo, lo que puede causar la muerte de quien las consume.
Para darnos una idea del crecimiento exponencial de la problemática del fentanilo en Estados Unidos, se pueden dar dos datos. El primero, es que en 2004 únicamente se registraron 5,500 reportes a nivel nacional relacionados con incidentes con la sustancia, mientras que en 2020 se registraron más de 100 mil. El segundo es que el año pasado, murieron por sobredosis de drogas casi 93 mil personas, de éstas la mayor proporción fue por consumo de fentanilo.
Este segundo dato es fundamental. Aunque es necesario dimensionarlo en sus justas proporciones, es posible sostener que en 2020 en Estados Unidos murieron más personas por sobredosis en el consumo de drogas, en comparación con México por homicidios dolosos durante los primeros dos años y medio de la actual administración. Eso explica en parte la situación de emergencia que vive el vecino del norte.
Las características del fentanilo le proveen de muchas bondades en comparación con otras drogas. A continuación enuncio cuatro. Primero, sólo un kilogramo con alto nivel de pureza puede venderse en las calles de Estados Unidos entre 1.2 y 1.9 millones de dólares. Segundo, dadas las bajas cantidades de droga que es necesario cruzar por la frontera, es posible ocultarla en automóviles particulares, autobuses, vuelos comerciales, mensajería, paquetes e incluso hacerla pasar como sustancias legítimas. En otras palabras, es relativamente fácil su tránsito.
Tercero, su producción se puede realizar sin ningún problema en un laboratorio clandestino de perfil urbano, por ejemplo, un departamento de no más de 40 metros cuadrados con el equipo adecuado. Y, cuarto, tienen un alto nivel de adicción para quien la consume y puede ser vendida en la calle al menudeo o por internet, aprovechando la dark web y el uso de bitcoins.
En la cadena logística de producción, movilidad y consumo intervienen tres países clave. China que es responsable de la venta de precursores químicos, maquinaria y fentanilo terminado. México que interviene en le elaboración del producto final y en el transporte de diferentes puntos del país hacia la frontera norte. Y Estados Unidos, país en el que se introduce la droga por los puntos fronterizos, se transporta hacia diferentes ciudades y donde se consume al por mayor. Este último punto habitualmente no es recalcado lo suficiente por autoridades como la DEA.
De acuerdo con el Atlas de la Seguridad y la Defensa México 2020 (Senado de la República, CASEDE), en México se han identificado tres rutas para el transporte de fentanilo que conectan puertos, aeropuertos, carreteras y puntos fronterizos ubicados en municipios específicos.
Estas rutas serían: 1) Pacífico. Es un corredor que parte de los puertos de Lázaro Cárdenas, Manzanillo y Puerto Vallarta hacia puntos fronterizos como Tijuana, San Luis Río Colorado y Sonoyta; 2) Península. Inicia en Puerto Vallarta y Mazatlán, hacia la frontera en ciudades como Tijuana, Tecate y Mexicali; y 3) Centro. Podría interconectar a CDMX, San Luis Potosí, Nuevo León y Coahuila.
La tendencia actual es que el fentanilo seguirá ganando consumidores y regirá los próximos años el competitivo mercado bilateral de las drogas ilegales. Es un nuevo parámetro como mercancía ilegal, es decir, las drogas futuras deberán de cumplir las características de facilidad en la producción y transporte, alto margen de ganancia, alto nivel de adicción y que saquen ventajas de los medios tecnológicos actuales.
* Doctorante en ciencia política por la UNAM y fundador de la Consultoría SIE. Twitter: @jgt_00