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Fernández promete acabar  con la pobreza y la persecución

Fernández promete acabar con la pobreza y la persecución

Global miércoles 11 de diciembre de 2019 - 00:30

Por Nina Negron/AFP

El peronista de centro-izquierda Alberto Fernández se comprometió a reducir la pobreza de Argentina y aseguró que pagará la deuda con el FMI una vez que haya crecimiento económico, al asumir ayer la presidencia del país sudamericano sumido en lo que llamó una "catástrofe social".
"Es imposible pagar la deuda externa si no hay crecimiento. Queremos tener una buena relación con el FMI, pero sin crecimiento no podemos pagar", señaló en su discurso de investidura.
A cambio de un severo ajuste fiscal, el FMI otorgó en 2018 un crédito por 57 mmdd a Argentina, de los cuales el país ha recibido hasta ahora 44 mmdd. La deuda total ronda los 315 mmdd y se acerca a 100% del Producto Interno Bruto.
La titular del FMI, Kristalina Georgieva, saludó la asunción de Fernández. "Compartimos plenamente tus objetivos de perseguir políticas para reducir la pobreza y acompañar el crecimiento sustentable. El FMI permanece comprometido a asistir a tu gobierno en esta tarea", escribió en Twitter.
Al frente de la tarea de reperfilamiento de la deuda estará Martín Guzmán, nuevo ministro de Hacienda, juramentado este martes junto al resto del gabinete. De 37 años, este economista colaborador del Nobel Joseph Stiglitz, propone postergar por dos años el pago de intereses de la deuda, mediante un acuerdo con acreedores, y estirar los plazos de pago para el capital.
El mandatario recibió la banda presidencial y el bastón de mando de parte de Macri en el Congreso. Una escena muy diferente a la de hace cuatro años, cuando Cristina Kirchner dejó la presidencia un día antes de lo previsto y Macri fue investido por el presidente provisional del Senado.
Los únicos gobernantes extranjeros presentes fueron el cubano Miguel Díaz-Canel, así como los de Paraguay, Mario Abdo Benítez; y de Uruguay, el entrante Luis Lacalle y el saliente Tabaré Vázquez. Contrariamente a los rumores, no estuvo el expresidente Evo Morales, a quien Fernández ofreció asilo ante lo que él mismo calificó como un golpe de Estado en Bolivia.
El presidente Jair Bolsonaro, de Brasil, no asistió pero le deseó a Argentina que "le vaya bien" con su nuevo mandatario, con quien mantiene una fuerte pugna ideológica.
"Todas y todos debemos despojarnos del rencor que cargamos, volvamos a ganarnos la confianza del otro", clamó el nuevo presidente.
Kirchner, de 66 años, juró a su vez como vicepresidenta y asumió la presidencia del Senado. La exmandataria, que tiene un juicio oral en curso por presunta corrupción y varias causas abiertas, se mostró muy cercana al mandatario, durante la ceremonia.
"Fueron también duros para quienes fueron objeto de persecución, para quienes se nos buscó que literalmente desapareciéramos como seres humanos casi, a través de la humillación y la persecución. Sin embargo, pese a todo eso, estamos aquí", exclamó la ahora vicepresidenta argentina.
Fernández, que ha cuestionado duramente los procesos contra su vicepresidenta, prometió un "sistema judicial que deje de servir a los poderosos para perseguir a los opositores".



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JG/CR

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