Con la entrada en vigor de la Ley de Ingresos de la Federación 2026, los automovilistas en México pagan 6.70 pesos por litro de gasolina Magna, 5.66 pesos por la Premium y 7.36 pesos por el Diesel, más el 16% de IVA. Estos gravámenes representan entre el 34% y 40% del precio final, sin contar costos adicionales de distribución, almacenaje y cuotas estatales.
Para contener el impacto en la inflación, la Secretaría de Hacienda aplicó subsidios al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). El 13 de marzo se redujo en 35.21% la carga fiscal del Diesel, equivalente a 2.59 pesos por litro. Una semana después, el apoyo aumentó a 61.80% y se extendió a la gasolina Magna con 24.08% y a la Premium con 7.47%, tras casi un año sin estímulos.
El consumo de gasolina Magna representa el 77% del mercado, aunque su uso ha disminuido frente al crecimiento de la Premium, que de 2022 a 2025 aumentó 63%, impulsado por las especificaciones de nuevos modelos de automóviles.
El precio internacional del crudo ha estado marcado por la volatilidad derivada de conflictos en Medio Oriente. El West Texas Intermediate subió 46% en una semana, pasando de 64 a más de 100 dólares por barril, estabilizándose después entre 80 y 90 dólares.
En comparación internacional, los automovilistas mexicanos pagan hasta 28% más que en Estados Unidos. Mientras en ese país el litro de gasolina regular cuesta en promedio 18.60 pesos, en México ronda los 24 pesos, diferencia atribuida a mayores impuestos y a la falta de autosuficiencia energética.