El Gobierno federal reconoció que resulta sumamente complejo revertir la reforma al sistema de pensiones del ISSSTE aprobada en 2007, debido al elevado costo financiero que implicaría regresar al esquema anterior, aunque reiteró su disposición a continuar el diálogo con el magisterio para atender sus demandas.
Durante las mesas de negociación con integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), el director general del ISSSTE, Martí Batres, explicó que la abrogación de la reforma requeriría recursos equivalentes a cerca de 20 puntos del Producto Interno Bruto (PIB), lo que representa un desafío de gran magnitud para las finanzas públicas. Por ello, señaló que la administración federal analiza alternativas que permitan mejorar las condiciones de retiro de los trabajadores sin comprometer la estabilidad económica del país.
Por su parte, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, llamó a la CNTE a concluir las movilizaciones y continuar las conversaciones mediante los canales institucionales. Destacó que el Gobierno ha presentado propuestas para atender diversas demandas del sector educativo, particularmente en materia de ingresos y promoción laboral.
Entre las medidas planteadas por las autoridades se encuentra el fortalecimiento de Pensionissste y la creación de una aseguradora pública que contribuya a disminuir los costos de administración de las cuentas individuales y a mejorar los rendimientos obtenidos por los trabajadores. De acuerdo con el Gobierno federal, estas acciones permitirían incrementar los montos de las pensiones futuras.
La reforma de 2007 continúa siendo una de las principales demandas de la CNTE, que busca recuperar un sistema de jubilación basado en la solidaridad colectiva. Sin embargo, las autoridades sostienen que cualquier modificación de fondo deberá considerar tanto las necesidades de los trabajadores como la viabilidad financiera del sistema pensionario nacional.