Daniela Méndez
Científicos del Instituto de Geofísica (IGf) de la UNAM y del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) confirmaron que la actividad del volcán Popocatépetl ha sido baja desde el inicio de 2020, esto se debe por pequeñas emisiones de cenizas, bajas emisiones de gases y tremor de alta frecuencia y baja amplitud.
Robín Campion y Ángel Gómez Vázquez, investigadores del IGf, junto con Paulino Alonso Rivera, del CENAPRED, comprobaron que la composición de los gases emitidos indica que la actividad actual corresponde a la desgasificación residual de un magma emplazado el año pasado, y permite descartar una alimentación significativa en magma juvenil.
Al respecto, Hugo Delgado Granados, vulcanólogo y director del IGf, consideró que “la actividad eruptiva del Popocatépetl se encuentra dentro de los niveles de actividad conocidos, pero que es fundamental continuar con la observación cercana de su actividad en colaboración con las autoridades nacionales de Protección Civil”.
Durante el sobrevuelo, el volcán produjo una explosión pequeña con expulsión de bloques en la terraza del cráter exterior y el viento débil llevó la ceniza generada por esta explosión al oeste.
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