El gobernador Josh Green declaró que las inundaciones registradas este fin de semana en Hawái son las más graves desde 2004, cuando las crecidas en Manoa afectaron a la Universidad de Hawái. En esta ocasión, la caída de hasta 40 centímetros de lluvia en menos de 24 horas y la saturación del suelo provocaron daños de gran magnitud en varias zonas del estado.
Los sistemas de tormentas invernales conocidos como “Kona lows”, caracterizados por vientos del sur cargados de humedad, fueron responsables de los diluvios de las últimas dos semanas. Expertos señalan que la frecuencia e intensidad de estas lluvias extremas se han incrementado debido al calentamiento global.
El Servicio Meteorológico Nacional mantiene gran parte del estado bajo vigilancia por inundaciones, mientras que Haleiwa y Waialua, en el norte de Oahu, se encuentran bajo advertencia de inundación repentina. Las autoridades instaron a los residentes de Waialua a evacuar de inmediato, advirtiendo que la carretera de salida podría colapsar si las lluvias persisten.
Aunque no se reportaron víctimas mortales ni desaparecidos, las operaciones de rescate han sido intensas. Más de 200 personas fueron auxiliadas y al menos 10 hospitalizadas por hipotermia. La Guardia Nacional y el Departamento de Bomberos de Honolulu evacuaron por aire a 72 personas, entre niños y adultos, que participaban en un campamento juvenil en la costa oeste de Oahu.
Las autoridades también señalaron que el uso de drones personales por parte de civiles entorpeció en algunos momentos las labores de búsqueda aérea y acuática, lo que generó preocupación en los equipos de emergencia.