La inflación en México cerró 2025 con una tasa anual de 3.69%, lo que representa una desaceleración respecto a los niveles registrados en años anteriores. De acuerdo con cifras oficiales, este resultado coloca al indicador dentro del rango objetivo del Banco de México, que se mantiene en 3% con un margen de variabilidad de un punto porcentual.
El comportamiento de los precios estuvo influenciado por una moderación en los costos de alimentos, energéticos y servicios, factores que habían presionado la inflación en periodos previos. Analistas consideran que la estabilidad alcanzada refleja el impacto de la política monetaria aplicada por el banco central, así como una menor presión en los mercados internacionales.
La reducción en la inflación también se traduce en un entorno más favorable para el consumo interno y la inversión, al mejorar el poder adquisitivo de los hogares y generar mayor certidumbre para las empresas. Especialistas señalan que este resultado abre la posibilidad de ajustes en la tasa de referencia durante 2026, siempre que las condiciones externas se mantengan estables.
El cierre de 2025 marca un contraste con los años recientes, en los que la inflación superó el 4% y generó preocupación en distintos sectores económicos. Con este nuevo nivel, México se posiciona en línea con otras economías de la región que han logrado contener el alza de precios.