La presidencia ucraniana ha considerado que Yevgueni Prigozhin, jefe del grupo de mercenarios rusos Wagner, ha humillado al Kremlin y ha dejado al descubierto el desgaste del poder del presidente Vladimir Putin, a pesar de su renuncia a avanzar sobre Moscú tras negociar su retirada con Bielorrusia.
"Magnífica elección. Casi anulaste a Putin, tomas el control de las autoridades centrales y de repente te retiras porque un intermediario de dudosa reputación, Lukashenko, te promete garantías de seguridad", escribió Mijailo Podoliak, asesor de la presidencia, en su cuenta de Twitter.
Según el mensaje del asesor del presidente Volodímir Zelenski, la "élite de Putin" vivió 24 horas de temor, y afirmó que Prigozhin humilló al líder del Kremlin y demostró que no tiene el "monopolio de la violencia".
El mensaje de Podoliak hace referencia a la crisis desatada por la toma de control del grupo Wagner sobre la ciudad de Rostov del Don, en el sur de Rusia, y el posterior avance de sus combatientes en dirección a Moscú.
Finalmente, el propio líder del grupo Wagner anunció su retirada tras la mediación de Lukashenko, y los combatientes regresaron a sus bases permanentes para evitar derramamiento de sangre.
Las columnas de mercenarios quedaron a unos 200 kilómetros de Moscú y, tras el anuncio de retirada, comenzaron a regresar desde la ciudad de Rostov del Don.
La crisis se inició la noche anterior, cuando Prigozhin cruzó la frontera rusa desde Ucrania hacia la región de Rostov con 25,000 hombres, según afirmó, con la intención de avanzar hacia la capital a lo largo del sábado.
Según el Kremlin, parte del acuerdo alcanzado por mediación de Lukashenko es que Prigozhin se traslade a Bielorrusia y que no se presenten cargos en su contra, así como la no persecución de los "wagneritas" que participaron en su motín.