Especialistas en salud pública destacan que la falta de cultura preventiva es uno de los principales problemas que enfrenta la población en México. Señalan que los hábitos adquiridos en la infancia y juventud son determinantes para garantizar una vida adulta con menos padecimientos crónicos y degenerativos.
Sandra Treviño, del Instituto Nacional de Salud Pública, subraya que la práctica regular de ejercicio y una alimentación adecuada durante la juventud son esenciales para disminuir riesgos en la vejez. “Eres el ejercicio que hiciste y los hábitos que desarrollaste durante la juventud”, enfatizó, al señalar que la prevención debe comenzar desde la niñez con talleres en escuelas y hogares.
Por su parte, Víctor Arellano, de la Red Nacional para la Prevención de la Discapacidad (Renapred), advirtió que 52 de cada mil niñas y niños nacidos vivos presentan alguna discapacidad por la falta de consumo de ácido fólico antes del embarazo. Promover este hábito, dijo, no solo previene malformaciones congénitas, sino también enfermedades como cáncer cérvico-uterino y prostático. Recordó que los problemas perinatales y congénitos son la principal causa de mortalidad en menores de 1 a 5 años, seguidos de accidentes y enfermedades respiratorias.
Reyna Hurtado, de la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia, resaltó que fomentar buenos hábitos de salud implica un menor costo social y económico a futuro. En este sentido, estudiantes de la institución desarrollan proyectos en municipios de alta marginalidad en Puebla para prevenir enfermedades como la diabetes mediante prácticas de autocuidado.
Finalmente, se destacó el trabajo de asociaciones como FEMAP en Ciudad Juárez, que brindan atención médica a personas de bajos recursos, mostrando que la promoción de la salud también requiere acciones comunitarias que acerquen servicios básicos a quienes más lo necesitan.