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Las “jineteras” cubanas ya no encuentran a su príncipe azul para irse
Las “jineteras” cubanas ya no encuentran a su príncipe azul para irse

Global lunes 08 de abril de 2019 - 05:06


POR JORGE DE LUNA Y MARTHA COTORET

María de la Caridad se convirtió en jinetera a principio de los 90, cuando la industria del turismo sexual en Cuba comenzaba a tener un boom.

Una noche conoció a un italiano que la convirtió en su esposa y se la llevó a Milán durante varios años. Hoy, viuda, abuela y radicada en la Isla cree que "el negocio ha cambiado y casi nadie busca un príncipe azul", explica en entrevista con 14ymedio.

"Antes sabíamos distinguir cuando era un cliente que quería sólo una noche del que podíamos acompañar durante todo su viaje en Cuba, establecer una relación y quizás terminar en un matrimonio. Pero ahora, desde el primer momento queda claro que es una transacción económica", asegura al portal de noticias cubano.

Aunque italianos, canadienses y estadounidenses siguen viajando a la Isla para ligar con una joven de no más de 25 años, ya no van con la intención de conseguir una esposa, lo que le ha quitado a las jovencitas el sueño de huir de la nación caribeña de brazo del mejor postor.

“Ellas veían a esta muchacha que se casó con un italiano y ahora se viste bien, le arregla la casa a la madre. Era la ilusión de que puedes progresar si te prostituyes… la ilusión de salir del país, la ilusión de una visa”, narraba en su blog el periodista cubano Iván García.

Ahora sólo cazan extranjeros que paguen al menos 20 dólares por estar con ellas. Este es el caso de Mara y Karla, quienes aspiran a ahorrar algo de dinero para salir del país.

"Lo único que quiero es que me paguen y se vayan porque no me imagino casándome con un hombre que sabe que me dedico a esto. Cuando salga de Cuba haré borrón y cuenta nueva y ya podré empezar a buscar una pareja por amor", explica la más joven. Karla asiente: "Esto es un negocio. No hay afecto ni planes para el futuro, se trata solo de sexo y dinero", confesaron a 14ymedio.

Aunque la prostitución en Cuba es ilegal –está penado con cuatro a 10 años de prisión, según el Código Penal cubano– es la vía que muchas de las jóvenes encuentran para atender las necesidades de su familia.

Este es el caso de Yamilé, quien confesó a el portal de noticias cubano Martí Noticias que la primera vez que se acostó con un hombre por dinero tuvo sentimientos encontrados.

“Me bañé tres veces. Como si quisiera corregir mi pecado. Pero luego con los 150 dólares que me dejó encima de una mesa de la habitación, a mi familia pude comprarle carne de res, pollo, pescado, queso y jamón. Tenía 19 años, un cuerpo de campeonato y un rostro de modelo, pero con más necesidades que un forro de catre. Dejé a un lado el puritanismo y comencé a vivir a mi manera”, cuenta la jinetera de 17 años después de haberse iniciado como prostituta.

La crisis no sólo ha golpeado a las jineteras, también ha cabado con la ilusión de los turistas extranjeros quienes en la década de los 90, en pleno boom del turismo sexual, buscaban "novias" en La Habana.

Pepe era un habitual cliente de las jineteras cubanas en los 90, pero ahora no encuentra ningún atractivo sexual en la Isla.

"En la Cuba que visitó en 2007 no encontró muchachas a las que invitar a cenar y a bailar, sino señoras que le vendían en la playa 'sexo con niñas'. Las mujeres que iban por libre no querían pasar un rato con él, conversando de nada: querían hacer caja. Y él asegura que no pasa hambre en Europa como para pagar 100 dólares a una prostituta", reporta CiberCuba.

Pepe es claro: "Yo no vuelvo a Cuba. Todas las lecciones tienen su precio", sentencia el turista sexual conocido como el Indomable hombre de las nieves.

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IM/CR

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