Paola Schietekat a sus 27 años colaboraba como economista conductual para el Supreme Committee for Delivery and Legacy, la entidad responsable de la organización de la Copa de futbol 2022, hasta que fue condenada en Qatar a 100 latigazos y 7 años de cárcel acusada de mantener relaciones extramaritales, las cuales, se alega, se dieron al ser agredida sexualmente el 6 de junio de 2021.
Paola salió de Catar y hoy sigue su proceso ante (dice ella) "poca o más bien nula preparación de la embajada" mexicana en su defensa, al no proveerle desde un inicio un traductor de árabe. De vuelta en su país, la joven recibió un expediente en el que le informaron que su agresor había sido absuelto de todos los cargos, ya que “no había cámaras para constatar que el ataque ocurrió”.
Como lo dice Human Rights Watch, el sistema discriminatorio de tutela masculina que se aplica en Qatar niega a las mujeres el derecho a tomar decisiones clave sobre sus vidas. Según las leyes qataríes, las mujeres deben obtener el permiso de sus esposos para casarse, independientemente de la edad o de su estado civil anterior. Una vez casada, se puede considerar que la mujer es “desobediente” si no obtiene el permiso de su esposo antes de trabajar o viajar, o si abandona el hogar o se niega a mantener relaciones sexuales con él sin una razón “legítima”. Los hombres pueden estar casados hasta con cuatro mujeres al mismo tiempo sin necesidad del permiso de un tutor o ni siquiera el de su esposa o sus esposas actuales.
Las mujeres no pueden ser tutoras principales de sus propios hijos o hijas en ningún momento. No tienen autoridad para tomar decisiones independientes respecto de los documentos, finanzas, viajes de sus hijos y a veces ni siquiera respecto de su escolaridad y tratamiento médico, incluso si están divorciadas y un tribunal ha ordenado que sus hijos vivan con ellas (“custodia”) o si el padre de los hijos ha fallecido. Si el hijo o hija no tiene un familiar varón que pueda desempeñarse como tutor, el Gobierno asume esta función.
Mientras una mexicana estuvo condenada a sufrir castigos olvidados en la oscuridad del santo oficio, en un país que, hoy día intenta destruir a las mujeres, usándolas y poseyéndolas, mientras millones de mexicanos sueñan con el campeonato de futbol de Qatar.
En México, el silencio de la condena qatarí de 100 latigazos y 7 años de cárcel se impone y se mimetiza con la realidad de nuestro un país con mil 4 feminicidios registrados en México en 2021, un país donde al menos 6 de cada 10 mujeres ha enfrentado un incidente de violencia; 41.3% de las mujeres ha sido víctima de violencia sexual y, en su forma más extrema, 9 mujeres son asesinadas al día, y en la mayoría de los casos el agresor es la pareja de la víctima.
Nadie nunca ha planteado no asistir al Mundial de Futbol en aquel país por razones humanitarias, nadie ha hablado de boicot, por qué habría de hacerlo.
El Mundial de Futbol en Qatar va, porque es un negocio redondo, en nuestro país la Femexfut para el ciclo de Rusia 2018 ganó casi los 300 mdd entre ventas de camisetas (y cuanto producto con el logo de la selección se le ocurra), patrocinios y transmisión de televisión. Y no sólo eso, ya piensa en un futuro con más del 25% de ingresos asegurados para el ciclo de Qatar 2022.
La Copa Mundial de la FIFA es el evento deportivo más importante del mundo junto con los Juegos Olímpicos. El Mundial de Rusia 2018 aportó 14 mil 468 millones de dólares a la economía rusa, el 1% de su producto interior bruto (PIB), anunció este martes el comité de organización del torneo.
Porqué tendríamos que repensar la presencia de nuestro país en un Mundial de Futbol por una mujer.
La selección mexicana depende de sí mismo para meterse directo a la Copa del Mundo. En caso de ganar sus tres partidos restantes estaría calificado, sin importar otros resultados. Pero, éticamente, ¿el deporte mexicano debería de asistir al Mundial organizado por un país que, como dice Paola, “odia a las mujeres” y que hace todo lo posible por aplastarlas?
El silencio y que a nadie se le haya ocurrido cuestionar la asistencia a la justa deportiva demuestra que el negocio es más importante que la condena de 100 latigazos y 7 años de cárcel de una mexicana por ser víctima de abuso sexual.