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Los activistas del clima encuentran un refugio en las iglesias de Alemania

Los activistas del clima encuentran un refugio en las iglesias de Alemania

Global domingo 30 de abril de 2023 -


AFP

A los pies del altar de la iglesia hay volantes de una petición sobre el cambio climático con fotos de los firmantes. Unos metros más allá, activistas ecologistas realizan un entrenamiento en protestas callejeras.

Otros miembros del grupo Letzte Generation (La última generación) toman un almuerzo vegano en los bancos de la iglesia San Tomás de Berlín, antes de realizar una manifestación para presionar al gobierno a actuar más por el clima.

La iglesia protestante se ha convertido en un insólito lugar de encuentro de los activistas climáticos en su campaña de dos semanas para paralizar el tráfico de Berlín pegándose al asfalto.

En el noreste de la capital, la iglesia Gethsemane, que desempeñó un papel clave en la revolución pacífica que tumbó el Muro de Berlín, acogió cada día de esta semana un debate abierto sobre cambio climático, antes de pasar el relevo a otro templo.

Aunque los políticos, incluidos miembros del gobierno de Olaf Scholz, han criticado los bloqueos de carreteras de Letzte Generation, las iglesias han abierto sus puertas a los activistas.

"Queremos contribuir permitiendo a los participantes estar en paz", dijo el consejo de la iglesia de San Tomás en un comunicado.

"La radicalización del movimiento climático es la expresión de la desesperación de que se está haciendo demasiado poco para proteger el clima y, por lo tanto, para preservar la Creación. Nos tomamos esta desesperación en serio y la confrontamos", añadió.

Este respaldo eclesiástico genera controversia ante la mala percepción de una mayoría de la opinión pública hacia las protestas de Letzte Generation.

En un sondeo reciente de la emisora nacional ZDF, un 82% de los encuestados sentían que los bloqueos del tráfico habían ido demasiado lejos.

El gobierno de coalición de Scholz también criticó las protestas, incluso el partido de los Verdes.

El vicecanciller Robert Habeck, de esta formación ecologista, dijo que estas acciones "no son una contribución útil a la protección climática" porque no generan consenso e "irritan a la gente".

"Los supuestos salvadores del mundo en una iglesia. ¡Qué hipocresía!", cargaba en una columna la revista Focus.

En medio de estas acusaciones hacia los activistas, la pastora Aljona Hofmann de la iglesia Gethsemane defendió que lo más importante para ambas partes era disponer de una plataforma para comunicarse directa y pacíficamente.

"La fortaleza de la Iglesia es juntar gente con opiniones distintas, con tal de tantear qué tenemos en común y en qué discrepamos", dijo la pastora.

En su iglesia en 1989, grupos de disidentes, entre los que ya había activistas climáticos, organizaron vigilias con velas contra el poder comunista de Alemania Oriental, incentivando la presión popular que terminó por derribar el Muro.

Pero Hofmann quiere evitar paralelismos con las acciones de la Iglesia bajo el comunismo y subraya que "ahora no vivimos en una dictadura".

"Cada periodo tiene sus propios desafíos", añadió.

La religiosa reconoció que no todos los miembros de la congregación respaldan las acciones de Letzte Generation, pero destacó la importancia de que la gente "salga de sus burbujas" y hable con los demás.

"El método de Letzte Generation es organizar sentadas. Este puede que no sea el método de otra gente", argumentó.

"Cada persona debe encontrar su propia manera, pero lo que es importante es empezar a pensar sobre qué puedo o qué podemos hacer como sociedad" para proteger el clima, apuntó.

El activista Axel Hake, de 54 años, dijo que la contribución de estas iglesias "demuestra lo firme que es el respaldo de la sociedad".

"Fue el pasado otoño (boreal, ndlr) que grupos relevantes de la sociedad, incluyendo las iglesias, empezaron a mostrar solidaridad con nosotros (...) Esto es una señal real de que estamos anclados en la sociedad", explicó.

Y para aquellos en la congregación que cuestionan el apoyo de la iglesia, la activista Cosima Santoro, de 68 años y católica, considera que Jesús hubiera aprobado sus protestas.

"Creo que Jesucristo hubiera encajado bien en Letzte Generation. Él también causó perturbación. Todavía perturba hoy", defendió.

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SG/CR

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