La Asociación Mexicana de Engordadores de Ganado Bovino (AMEG) expresó su preocupación por las nuevas restricciones impuestas al traslado de ganado en México, en medio de un brote del gusano barrenador que ha generado tensiones con Estados Unidos. Según el gremio, limitar el movimiento de animales del sur al norte del país pone en riesgo la estabilidad de la cadena productiva de carne bovina.
El brote, que se ha desplazado desde América Central hacia el norte de México, representa una amenaza millonaria para el sector ganadero. Aunque las autoridades aseguran que la plaga no ha cruzado la frontera, Estados Unidos mantiene desde mayo el cierre parcial a las importaciones de ganado mexicano.
Como parte de las medidas sanitarias, la Secretaría de Agricultura y la agencia Senasica establecieron que el antiparasitario ivermectina debe aplicarse 72 horas antes del traslado de ganado, bajo supervisión de personal especializado. Esta exigencia, comunicada por correo electrónico a profesionales del sector, podría ralentizar significativamente la logística de distribución, según fuentes de la industria.
La secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, atribuyó un caso reciente de gusano barrenador en Nuevo León a la falta de control por parte de México sobre el movimiento de ganado y el monitoreo de trampas voladoras. En respuesta, grupos ganaderos estadounidenses como R-CALF USA han instado a su gobierno a presionar a México para frenar el tránsito de animales y el ingreso ilegal de ganado desde otros países latinoamericanos.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció la complejidad de restringir el traslado de ganado entre regiones del país, aunque aseguró que se están preparando nuevas acciones para contener el brote. AMEG, en tanto, subrayó que la liberación de moscas estériles sigue siendo el único método eficaz para erradicar la plaga, y pidió que las decisiones sanitarias no comprometan la viabilidad del sector.