Un reciente informe de EMBER revela que México tiene condiciones excepcionales de radiación solar que podrían convertirlo en potencia energética mundial, pero la burocracia excesiva y los elevados costos de instalación actúan como barreras clave.
El país se encuentra entre los 20 con mejor radiación solar, lo que abre la posibilidad de disminuir o incluso eliminar la dependencia del gas natural estadounidense para generar electricidad. El estudio “La reducción de los costos de las baterías puede liberar el potencial solar de México y robustecer su seguridad energética” subraya esta oportunidad.
Sin embargo, esos mismos factores que ofrecen ventaja natural —la radiación solar abundante, los avances en tecnología fotovoltaica y la caída de precios globales de baterías— se ven opacados por demoras de cuatro a cinco años para permisos, licencias y diseño de proyectos. México enfrenta costos hasta un 38% superiores al promedio mundial para sistemas solares fotovoltaicos, y la instalación de baterías puede costar el doble que otras regiones.
Además, aunque el país mejoró en algún momento su capacidad de generación solar y eólica, en los últimos cuatro años la implantación de infraestructura renovable se ha desacelerado, provocando que México pierda posición frente a otros países de Latinoamérica como Brasil y Chile en liderazgo renovable.
El reporte también calcula que, para abastecer con energía solar alrededor del 90 % de la demanda eléctrica nacional mediante sistemas centralizados (plantas solares grandes), sería necesario usar solo entre el 0.2 % y 0.25 % del territorio mexicano, dejando espacio suficiente para usos agrícolas y conservación ambiental.