El gobierno mexicano intensificará sus esfuerzos para combatir la obesidad infantil al prohibir la venta de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas dentro y fuera de las escuelas a partir de marzo del próximo año. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció esta medida durante su conferencia matutina, destacando la necesidad de frenar la crisis de salud pública causada por el consumo excesivo de estos productos en la niñez.
Datos oficiales indican que México enfrenta una de las tasas más altas de obesidad infantil en el mundo, con aproximadamente 15 millones de niños y adolescentes de entre 5 y 19 años afectados por sobrepeso u obesidad. “Nuestra región debe garantizar opciones saludables para las infancias y juventudes", declaró Sheinbaum.
El secretario de Educación, Mario Delgado, detalló que los lineamientos fueron publicados en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el pasado 30 de septiembre y otorgaron a las escuelas un periodo de seis meses para adaptarse. Después de este plazo, cualquier alimento o bebida con sellos de exceso en grasas, azúcares o sodio quedará prohibido para su preparación, distribución y venta en los planteles educativos.
La cruzada contra la comida chatarra no es nueva en México. En años anteriores, se implementó el etiquetado frontal para alertar sobre los productos con alto contenido calórico. Sin embargo, estas medidas resultaron insuficientes, ya que los alimentos ultraprocesados continuaron comercializándose en los centros escolares, muchas veces sin control efectivo. "Es más fácil encontrar un refresco que agua potable en las escuelas", lamentó Delgado.
La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) del INEGI reporta que 5.7 millones de niños de entre 5 y 11 años padecen obesidad, cifra que asciende a 10.4 millones en adolescentes de 12 a 19 años. Delgado reconoció que habrá resistencia desde la industria alimentaria, pero enfatizó: “Sabemos que a algunos sectores no les gustará, pero tenemos que priorizar la salud de nuestras infancias”.
El secretario también criticó a las compañías refresqueras y de ultraprocesados por saturar de publicidad a los jóvenes, lo que contribuye a que México se encuentre entre los países con los niveles más elevados de obesidad infantil. Según datos de Mi Escuela Saludable, el 98% de las escuelas mexicanas comercializan comida chatarra, y en el 70% se vende refresco, mientras que solo dos de cada diez planteles ofrecen acceso a agua potable.
La nueva normativa también busca promover el consumo de agua natural e instalar bebederos públicos en todas las escuelas para 2030. Asimismo, se impulsará una campaña educativa con materiales que incentiven una dieta saludable, incluyendo guías del buen comer y recetarios económicos.
El gobierno mexicano subrayó que será responsabilidad de los colegios, junto con padres y madres de familia, garantizar el cumplimiento de la ley y evitar que estos productos regresen a los planteles. La Secretaría de Educación capacitará al personal docente y administrativo para fomentar la ingesta de frutas y verduras de temporada, con el propósito de reemplazar los ultraprocesados por opciones más saludables.
“Es esencial que nuestras niñas, niños y adolescentes tengan acceso a alimentos sanos para que puedan tomar decisiones responsables sobre su alimentación”, puntualizó Delgado, durante una gira por Tabasco con la presidenta Sheinbaum. Además, el gobierno se comprometió a monitorear el avance en cada plantel y clasificar las escuelas que cumplan con los nuevos estándares de salud.
Foto por Cuarto Oscuro