El presidente de Argentina, Javier Milei, vetó dos leyes recientemente aprobadas por el Congreso: una que establecía incrementos automáticos para jubilaciones y pensiones, y otra que reforzaba los derechos de las personas con discapacidad. Ambas iniciativas contaban con amplio respaldo parlamentario, pero el mandatario las rechazó por considerar que “ponen en peligro las finanzas públicas”.
La ley de movilidad jubilatoria proponía una fórmula de actualización más favorable para los beneficiarios, con aumentos mensuales ajustados por inflación. La iniciativa fue aprobada por 160 votos a favor y solo 72 en contra. Sin embargo, Milei argumentó que su implementación generaría un gasto fiscal adicional equivalente al 0.43% del PIB anual, lo que “obligaría a subir impuestos o endeudarse”, según la justificación oficial.
Respecto a la ley sobre discapacidad, el Ejecutivo señaló que aunque “el objeto es loable”, su texto es “ambiguo” y comprometería recursos estatales sin fuentes claras de financiamiento, contraviniendo la ley de administración financiera del país.
Ambos vetos han generado fuertes críticas de legisladores opositores y organizaciones civiles, quienes acusan al gobierno de desproteger a sectores vulnerables en nombre del ajuste económico.