Ya hizo un mes desde la tragedia de los mineros que trabajaban en El Pinabete, en Sabinas, Coahuila, como cualquier día ellos se presentaron a trabajar sin reparar en las condiciones, pero Fernando Pompa fue uno de los cinco que a base de lucha y esfuerzo salvaron la vida dijo a reconocido medio de comunicación que a 30 días ellos sabían que sus compañeros no sobrevivirían.
“En la mañana fue un día común y corriente cómo cualquier otro día de trabajo… bajamos y normal, trabajando, lo único extraño es que íbamos avanzando muy rápido, había un poco de agua en los lugares, normal”, dijo.
Agregó: “Entonces iba a medio camino a entregar mi carretilla y el estruendo ese, que pensé que era una manguera o una llanta de carretilla porque se dio un tronido enorme, pero lo extraño es que era mucho aire, demasiado aire y si me alertó un poco, pero seguí como si nada. Seguí trabajando como si nada, caminando entonces de repente sale un compañero, El Loco, José Luis, y me dice: 'córrele, córrele cab, un chin de agua'.
“Al momento de llegar a la plancha estaba un compañero ahí formado con su carretilla, le decíamos (Rogelio Moreno), me pregunta por su hijo: ¿dónde está José, José, dónde está?, José está allá abajo, le dije… él salió a correr, a buscar a su hijo en contra del agua. Ya no lo volví a ver, ni a mi compañero que me avisó (José Luis) ya jamás lo volví a ver”.
Fernando Pompa es voluntario de cuadrilla de rescate de la mina El Pinabete y relata que logró llegar junto con Héctor Díaz a la plancha, pero aún había 60 metros hasta el exterior, por lo que juntos comenzaron a escalar.
“Seguí escalando, yo recuerdo que el agua me cubrió varias veces, me quedé abajo, pero mi afán de ver a mi familia en esos momentos; nada más tenía la imagen de mi esposa y de mi niña, de que: yo tengo que salir, tengo que volver a verlas
“Íbamos como a la mitad del vertical, entonces de ahí de la nada sale Héctor (Díaz) de abajo, ya a 30 metros arriba del vertical sale Héctor, yo me asusté, emergió del agua y me asusté yo pensé que ya venía ahogado, lo volteo a ver y hace esto (respira profundamente) y dije: 'pinche mudo', y lo primero que hice fue abrazarlo, agarrarlo y abrazarlo y aventarlo hacia la manguera”.
Cuatro mineros se encontraban en el hoyo, subiendo poco a poco hasta con el agua y a unos metros de la salida les arrojaron una cuerda.
“Cuando salí ya había un montón de compañeros del otro pozo enseguida, me sientan y me dicen: se ahogaron todos güey, todos se ahogaron cab”, relató al reportero, quien de manera sensible relata los hechos.