“Trabajo cosiedo ropa. Mi mamá me enseñó desde que era muy chica. No tenemos mucho dinero y por eso tengo que ayudarle. No es fácil porque tenemos que coser mucho para que nos paguen. Hay días en los que me cuesta mucho concentrarme en la escuela porque tengo mucho sueño” “Canto desde que tengo 4 años. Cuando nació mi hermana Jessica también la pusieron a cantar conmigo. Mi papá nos trae todos los días, porque no tenemos dinero. Él es albañil y mi mamá trabaja en una fonda. Tampoco vamos a la escuela, no toda la gente nos da dinero y a veces nos ven feo”.
Estas historias, son parte de la exposición “Niñez libre de Trabajo” que Save The Children llevó a cabo con la Cámara de Senadores en 2021, para evideciar esta triste realidad que vulnera a una buena parte de la niñez y adolescencia mexicana.
Historias como estas y muchas más en donde niñas, niños y adolescentes, está trabajando, de tan cotidianas, ya las observamos de manera indiferente, y que lastimosamente nos hemos dado cuenta que van aumentado día con día y que se repiten a lo largo y ancho del país y hoy en un mayor número de casos.
Sí, lo que nosotros vemos en las calles, en cada esquina, en cada semáforo, en el mes de junio en el marco de la conmemoración del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, Javier Ruiz, director general de World Vision en México y España, expresaba que como resultado de la pandemia Covid-19 que cerró escuelas, que provocó la pérdida de trabajos y redujo considerablemente los ingresos familiares, estábamos lejos de cumplir con el objetivo de reducir el trabajo infantil.
Estas declaraciones, tenían como sustento en el último informe de la Organización Internacional del Trabajo y del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), “Trabajo Infantil Estimaciones Mundiales 2020, Tendencias y El Camino A Seguir”, el cual da a conocer que por primera vez en 20 años aumentó el trabajo infantil en el mundo y que en este contexto, en México, 3.3 millones de niños, niñas y adolescentes están en situación de trabajo.
Y la semana pasada, cuatro meses después, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) con los resultados obtenidos en la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil 2022 reportó que aumentó el trabajo infantil en México, remarcando que fueron tres millones 371 mil 867 mexicanos entre 5 y 17 años quienes expresaron haber trabajado en ocupaciones no permitidas o en quehaceres domésticos no adecuados, lo que implicó un aumento de 462 mil 472 infantes respecto a 2019.
Tres millones 371 mil 867 de niños, niñas y adolescentes, que están dedicando su tiempo y su vida en ocupaciones no permitidas por la ley, en ocupaciones que ponen en riesgo su salud y desarrollo físico, mental, emocional y social, y los priva de ejercer plena e integralmente de todos sus derechos.
Tres millones 371 mil 867 de niños, niñas y adolescentes, que ya no van a la escuela pero que tienen tareas que hacer, que ya no juegan pero que se cansan más, que ya no duermen bien y no precisamente por estarse divirtiendo y que con sus miradas tristes nos están gritando que hagamos algo por ellos, y nos gritan de esa manera porque sus voces han sido silenciadas, porque sus derechos han sido olvidados.
Tres millones 371 mil 867 de niños, niñas y adolescentes, que en su silencio nos recuerdan que su realidad nos debe de doler, porque en lo único que deberían de trabajar, es en hacer realidad sus sueños.