AFP
Bajo el lema "No a los reyes", enormes multitudes tomaron este sábado las calles de Estados Unidos para protestar contra el gobierno del presidente Donald Trump, en unas movilizaciones que los republicanos tildaron de "odio" al país.
En grandes urbes desde Nueva York a Los Ángeles, en pequeños pueblos o cerca de la residencia de Trump en Mar-a-Lago, Florida, unos siete millones de personas participaron en más de 2.700 marchas, según los promotores.
"El presidente cree que su poder es absoluto. Pero en Estados Unidos no tenemos reyes y no cederemos ante el caos, la corrupción y la crueldad", afirma el movimiento "No Kings" ("No a los reyes"), que reúne a unas 300 organizaciones, en su sitio web.
"Dicen que se refieren a mí como un rey. No soy un rey", declaró Trump en Fox News ante las protestas.
El magnate respondió a los eventos del sábado en su plataforma Truth Social con una serie de videos generados por inteligencia artificial, que lo muestran como un rey.
En uno de ellos, se le ve usando una corona y pilotando un avión de combate que lanza lo que parece ser excremento sobre manifestantes anti-Trump.
Sus principales aliados en el Partido Republicano se mostraron combativos. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, calificó la jornada de protesta como una manifestación de "odio a Estados Unidos".
- "La muerte de la democracia" -
Una las protestas más multitudinarias tuvo lugar en Nueva York, donde más de 100.000 personas marcharon por Broadway desde Times Square, según las autoridades.
"Nunca pensé que viviría para ver la muerte de mi país como democracia", declaró a AFP Colleen Hoffman, una jubilada de 69 años.
"Estamos en crisis: la crueldad de este régimen, el autoritarismo. Siento que no puedo quedarme en casa sin hacer nada", insistió.
Los manifestantes llevaban pancartas con lemas como "Las reinas dicen no a los reyes" y "¡Protestamos porque amamos a Estados Unidos y queremos recuperarlo!".
En Los Ángeles, los manifestantes desfilaron con un globo gigante de Trump en pañales.
También llevaban pancartas y ondeaban banderas, como la pirata de One Piece, que se convirtió en símbolo de la rebeldía de la Generación Z en protestas antigubernamentales desde Perú a Madagascar.