Naciones Unidas reconoció que no ha logrado una solución sostenible para obtener los más de cinco millones de litros de diésel que necesita para garantizar la distribución de alimentos en Cuba durante los próximos doce meses. La falta de combustible, derivada del bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, mantiene retenidas cerca de 20 mil toneladas de productos básicos en puertos y almacenes de la isla.
Fuentes consultadas por EFE señalaron que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) tiene alrededor de 11 mil toneladas de víveres y suplementos en los puertos de Mariel y Santiago de Cuba, mientras que otras agencias como Unicef y el PNUD enfrentan retrasos similares. Además, más de ocho mil toneladas de alimentos permanecen en bodegas dentro del país, distribuyéndose de manera lenta y fragmentada debido a la escasez de combustible.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) presentó a la delegación estadounidense un Plan de Trazabilidad para garantizar que el diésel no beneficiara al Estado cubano, pero tras más de cinco semanas no ha recibido respuesta. El escenario se complica por la Orden Ejecutiva firmada por Donald Trump el 29 de enero, que amenaza con sanciones a quienes suministren crudo o derivados a la isla.
A la crisis logística se suma la decisión de las navieras CMA CGM y Hapag-Lloyd de suspender nuevos envíos hacia Cuba, lo que ha dejado miles de toneladas de alimentos comprometidos en el extranjero sin posibilidad de traslado.
Mientras tanto, la situación interna se deteriora rápidamente: apagones de hasta 22 horas diarias en La Habana, escasez de medicinas y alimentos, inflación en aumento y sectores como transporte, agricultura e industria prácticamente paralizados. Washington ha intensificado la presión económica y energética sobre La Habana, al tiempo que ofreció 100 millones de dólares en ayuda humanitaria, en un contexto de tensiones políticas crecientes.