La cantante estadounidense Olivia Rodrigo manifestó su inconformidad con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) luego de que la institución utilizara sin autorización su tema All-American Bitch en un video que promovía la “autodeportación” de personas migrantes indocumentadas.
El material fue difundido en redes oficiales del Departamento de Seguridad Nacional y mostraba escenas de agentes deteniendo a migrantes mientras sonaba la canción de Rodrigo. Posteriormente, el clip mostraba a personas “optando” por regresar a sus países de origen, acompañado del mensaje: “Márchese ahora mismo y autodepórtese usando la aplicación CBP Home. Si no lo hace, afrontará las consecuencias”.
Ante la difusión del video, la intérprete de Vampire expresó su molestia a través de redes sociales con un mensaje claro: “No utilicen mis canciones para difundir su propaganda racista y de odio”. Aunque la publicación fue eliminada poco después, su postura generó un amplio respaldo de sus seguidores y reavivó el debate sobre el uso político del arte.
Un portavoz del gobierno estadounidense defendió la campaña y señaló que la cantante debería “agradecer” el trabajo de los agentes migratorios, comentario que provocó nuevas críticas en plataformas digitales.
El caso ha despertado cuestionamientos sobre el uso de obras artísticas en campañas gubernamentales sin consentimiento, así como sobre las implicaciones éticas de emplear contenidos culturales en mensajes vinculados con políticas migratorias.