Durante una conferencia de prensa, autoridades federales de Estados Unidos anunciaron los resultados de un operativo nacional contra el narcotráfico, en el cual se logró incautar 10 millones de dólares en criptomonedas presuntamente vinculadas al Cártel de Sinaloa. El decomiso fue realizado por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) en la ciudad de Miami, como parte de una ofensiva más amplia contra organizaciones criminales transnacionales.
La operación, denominada “Recuperemos América”, se llevó a cabo durante el fin de semana del 4 de julio y consistió en redadas simultáneas en al menos siete estados del país. Como resultado, se confiscaron cantidades históricas de fentanilo, metanfetamina y carfentanilo, un opioide extremadamente potente, originalmente desarrollado para uso veterinario en animales de gran tamaño.
Las autoridades estadounidenses atribuyeron estos hallazgos a redes operadas por cárteles mexicanos, señalando que continúan siendo los principales distribuidores de drogas sintéticas en múltiples regiones del país. También se destacó la participación de inmigrantes sin documentación en actividades relacionadas con estos grupos delictivos, especialmente en labores de distribución a nivel comunitario.
Pam Bondi, fiscal general interina, subrayó la magnitud de la amenaza que representan estas organizaciones criminales, no solo por la violencia que generan, sino también por su capacidad para infiltrarse en diversas capas sociales y utilizar herramientas tecnológicas, como las criptomonedas, para lavar dinero y financiar sus operaciones.
El administrador interino de la DEA también destacó que la colaboración entre agencias federales permitió coordinar acciones de forma simultánea, lo que potenció el impacto de las detenciones y decomisos en diferentes estados.
El operativo refleja el enfoque de las autoridades estadounidenses para contener el avance del narcotráfico mediante estrategias que combinen inteligencia financiera, persecución penal y cooperación interestatal. La incautación de criptomonedas resalta además el creciente uso de tecnologías digitales por parte de grupos criminales, lo que plantea nuevos desafíos para los cuerpos de seguridad.