Iniciar el año con la casa ordenada se ha convertido en una práctica cada vez más común, ya que contribuye a reducir el estrés, optimizar espacios y facilitar las actividades cotidianas, de acuerdo con especialistas en organización y bienestar doméstico.
Una de las recomendaciones principales es comenzar con la depuración de objetos que ya no se utilizan, como ropa, documentos o artículos acumulados, con el fin de liberar espacio y simplificar el orden. También se sugiere organizar por categorías en lugar de hacerlo por habitaciones, lo que permite identificar duplicados y evitar excesos innecesarios.
Definir un lugar fijo para cada objeto es otro paso clave para mantener el orden a largo plazo, al igual que el uso de organizadores visibles y etiquetados que faciliten la localización de pertenencias. El aprovechamiento de espacios verticales, como repisas y ganchos, ayuda a optimizar áreas reducidas y mantener superficies despejadas.
Especialistas recomiendan dedicar algunos minutos diarios a ordenar zonas pequeñas para evitar acumulaciones de desorden, así como realizar revisiones periódicas en áreas como la cocina, el refrigerador y el clóset, donde suele concentrarse la mayor cantidad de objetos. Finalmente, establecer una zona de entrada para llaves, zapatos y accesorios contribuye a mantener la casa ordenada desde el primer momento del día.