El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, reconoció este lunes que el país enfrenta “horas difíciles y complejas” en la lucha contra los incendios forestales que han devastado al menos 85.000 hectáreas en los últimos días, en medio de la llegada de una nueva ola de calor.
Durante su visita al puesto de mando avanzado en Castellón, Sánchez subrayó que la prioridad es proteger la vida de la población y los núcleos urbanos, además de pedir paciencia y comprensión a la ciudadanía. En esa provincia, el fuego ha arrasado más de 7.200 hectáreas y mantiene a 16.000 personas evacuadas y 64.000 confinadas.
La emergencia nacional decretada por el Gobierno también abarca las provincias de Ávila, Madrid y Toledo, donde se han perdido cerca de 80.000 hectáreas. En Ávila, el incendio ya es considerado el mayor registrado en la historia del país, con más de 50.000 hectáreas destruidas. Madrid contabiliza al menos 25.000 hectáreas afectadas y Toledo unas 2.000. En conjunto, 90.949 personas han resultado impactadas, de las cuales 63.152 fueron evacuadas y 27.797 permanecen confinadas.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, advirtió en Navalcarnero que las previsiones son “realmente negativas” por el aumento de temperaturas previsto a partir del miércoles, lo que convierte a este lunes y martes en jornadas clave para avanzar en el control de los incendios.
Por su parte, la ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, señaló que aunque se observa una evolución positiva en algunos frentes, la situación sigue siendo “muy compleja”.
Según datos oficiales, entre el 1 de enero y el 27 de julio se han quemado 172.396 hectáreas en España, casi seis veces más que las 29.817 registradas en el mismo periodo de 2025. El incremento respecto al domingo es de casi 20.000 hectáreas, lo que refleja la magnitud del desastre.